viernes, 2 de diciembre de 2016

Ciencia, tecnología y sociedad


El filósofo Carlos Marx estableció una importante distinción entre ideología y ciencia.

  • La ideología es un conjunto de ideas elaborado por un grupo social para buscar el poder; su objetivo es ocultar la realidad o distorsionarla para reforzar la posición de dominio. Implica error, parcialidad y falsedad.
  • La ciencia es un estudio objetivo y crítico que permite a los seres humanos conocer la realidad y transformarla. Implica objetividad y verdad.

Pero no puede olvidarse que la ciencia, es una actividad social e histórica, lo que hace algo borrosa la diferencia. Porque los problemas específicos de cada sociedad y cada época determinan la selección de los objetivos de investigación. Y eso depende de la correlación de fuerzas de los grupos sociales. Por ejemplo, en la actualidad, se invierte más en curar enfermedades cardiovasculares que en la malaria.

¿A qué crees que eso se debe?

También las ideas sociales dominantes condicionan el abordaje de los problemas científicos. El movimiento feminista, y este sería un caso, denuncia el sesgo patriarcal en ciertas investigaciones y también la falta de atención a todo lo relacionado con la mujer.

¿Estás de acuerdo con la existencia de este sesgo?

Puede que en el presente, ciertos colectivos masculinos denuncien del mismo modo un sesgo feminista.Igualmente, el darwinismo social justificó y alentó el imperialismo y el racismo decimonónicos.

¿Qué es el darwinismo social? ¿Crees que está justificado?

Un segundo problema lo plantea la interacción circular entre ciencia pura y aplicada, entre ciencia y tecnología. Porque no están separadas y la prioridad que se da a la relación entre investigación y desarrollo (I+D) determina la organización y dirección del conocimiento.

En general, la ciencia, rodeada de prestigio social, se ha convertido en fuente de poder con inmensas posibilidades para la transformación social. De manera que su modelo de investigación se ha convertido  en el criterio único y absoluto de verdad. Eso ha reducido mucho las posibilidades de ejercer la crítica de este tipo de saber por parte de la sociedad. Hasta los gobernantes apelan a los dictámenes de los expertos para zanjar los debates públicos, y, a veces, la ciencia, termina legitimando lo que hay.

Sin duda, la ciencia, en connivencia con las fuerzas sociales dominantes, puede contribuir al control y a la manipulación. Pero, en su ejercicio libre, por el contrario, puede hacernos avanzar hacia una sociedad mejor.

¿Qué papel crees que tiene la ciencia en la sociedad actual? ¿Qué papel debería tener?

martes, 29 de noviembre de 2016

Los problemas éticos de la ciencia


Los problemas éticos de la ciencia dependen, en primer lugar, de su capacidad de incidencia sobre la realidad. Porque, aunque la ciencia investiga hechos y no discute de valores, no está libre de valores.

Algunos de los problemas éticos más importantes que plantea el avance científico son:
  • la presión sobre los investigadores para el logro de un buen curriculum (que puede inclinar al fraude)
  • los experimentos en el límite (con animales y/o humanos)
  • la imbricación entre ciencia e industria (que pueden ponerla al servicio de objetivos industriales o militares)
  • los efectos colaterales de la investigación (por ejemplo con transgénicos, robótica o neurociencia, que pueden generar manipulaciones deletéreas en la naturaleza y en el hombre)
  • la creación de una nueva sociedad tecnocrática, de una poderosa élite cognitiva separada de la masa

Tal vez por ello, el sociólogo Merton estableció cuatro requisitos regulatorios mínimos para hacer la actividad científica más segura:
  • universalismo (un criterio general e impersonal de verdad)
  • comunitarismo y consenso (la colaboración social debe estar detrás de los hallazgos científicos)
  • desinterés (la ciencia ha de comprometerse con búsqueda del bienestar común y no del beneficio particular)
  • escepticismo (hasta no disponer de pruebas empíricas y/o lógicas debe suspenderse todo juicio o afirmación).

Problemas filosóficos de la ciencia


La ciencia estudia lo que hay, lo que nos rodea, sea natural o sociocultural.
La ciencia estudia la realidad, pero ¿qué es la realidad?
Para muchos científicos, no hay más realidad que la realidad material. Pero, entonces, ¿cuál sería la realidad de, por ejemplo, los números?

La ciencia estudia las causas de los fenómenos, pero ¿qué es la causalidad?
La ciencia estudia lo que ocurre en el espacio y el tiempo, pero ¿qué son el espacio y el tiempo?

La ciencia solo describe fenómenos, es decir, lo que nos aparece.
La ciencia es realista, supone que las leyes y teorías describen el mundo.
Pero, ¿la ciencia es verdadera o simplemente utiliza lo que funciona como explicación?


domingo, 27 de noviembre de 2016

Lecciones para pensar mejor: la argumentación o razonamiento


La filosofía y la ciencia se construyen con argumentos. No hay ninguna buena idea filosófica o científica si no se puede fundamentar. Los argumentos son formas de justificación racional para nuestras creencias y están formados por dos clases de proposiciones llamadas premisas y conclusión. Las premisas son el punto de partida, normalmente proposiciones que hemos aceptado como verdaderas, y la conclusión es el punto de llegada: aquello que queremos sostener. Si uno rechaza una premisa el argumento fracasa. Del mismo modo, entre premisas y conclusión tiene que haber una relación que justifique racionalmente el paso de unas a otra. De no ser así el argumento también fracasa.

Hay diferentes formas de justificación racional, pero las tres más importantes son la deducción, la inducción y la abducción.

La deducción es la más rigurosa, propia de las ciencias formales y consiste en un encadenamiento lógico de proposiciones a partir de las relaciones que se dan entre sus elementos.
Todas las alubias de este saco son blancas. Esta alubia procede de este saco. Por tanto, esta alubia es blanca. 
La deducción, si está bien hecha, no admite dudas, pero no nos informa de nada que no esté ya contenido en las premisas: explica, pero a duras penas extiende el conocimiento.

No siempre, en la vida real (que no es la vida de las matemáticas o la lógica), podemos usar justificaciones deductivas en nuestros argumentos, de ahí que hayamos de emplear también la inducción o la abducción.

La inducción es la generalización consistente en el análisis de casos particulares y en la extracción de una conclusión general a partir de ellos.
Esta alubia es blanca y procede de este saco. Igual que ésta y ésta y ésta otra. Por tanto, todas las alubias de este saco son blancas. 
Se trata de una presunción basada en la regularidad de los casos o en la probabilidad. Extiende el conocimiento, pero no está exenta de duda porque no solemos agotar los casos antes de extraer la conclusión.

La abducción es el razonamiento hipotético, el razonamiento en favor de la mejor hipótesis.
Todas las alubias de ese saco roto son blancas. He ahí unas cuantas alubias blancas desperdigadas por el suelo. Deben haberse caído de ese saco. 
Ni que decir tiene que la mejor hipótesis (dadas las circunstancias, dado el análisis que hemos hecho, dados los datos disponibles, dadas nuestras capacidades) no tiene por fuerza que coincidir con la verdad.


¿Con qué tipo de razonamiento relacionas este chiste?

El árbol de la ciencia

Como hemos visto, hay distintos tipos de saberes o ciencias, pero todas comparten el compromiso racional en la búsqueda de la verdad y la aspiración a unas reglas rigurosas de verificación.

Tres son los modos esenciales de razonamiento que emplea todo saber racional (incluida la ciencia): deducción, inducción y abducción.

Y estos son los tipos principales de ciencia:
  • Ciencias formales (principalmente deductivas, pero también inductivas). El criterio principal de verdad es en ellas la validez racional y la coherencia.
  • Ciencias naturales (principalmente inductivas e hipotético-deductivas, pero también abductivas). El criterio principal de verdad pasa en ellas por la observación y puesta a prueba de las consecuencias cuantificables de sus hipótesis.
  • Ciencias sociales (inductivas, hipotético-deductivas y abductivas). El criterio principal de verdad se relaciona más con la comprensión que con la explicación de los fenómenos.
También puede hablarse de ciencias duras y blandas, puras y aplicadas.

Las principales normas orientativas de la investigación científica son:
  • buscar la explicación más sencilla (navaja de Ockham), 
  • acordar lo aceptable con la comunidad científica y 
  • la coherencia con lo que ya se sabe, 
  • la comprobación pública replicable.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

El método científico

¿De dónde procede la fiabilidad que nos proporciona la ciencia?

Si los seres humanos corrientes no vemos ni tocamos ni percibimos de ninguna manera las realidades de las que se ocupan los científicos, ¿de dónde procede la confianza que tenemos en sus descubrimientos y resultados? 

Evidentemente de la que merecen los que investigan y del método con el que investigan.

¿Quién investiga? Una comunidad, la comunidad científica, cuyo trabajo cooperativo multiplica la fiabilidad de los resultados. Porque dichos resultados son analizados y comprobados por muchos ojos y muchas mentes, que ven y piensan más que un solo par de ojos o que una mente aislada, por muy agudos o muy brillante que sea.

¿Cómo se investiga? Con un método riguroso basado en el uso de la razón y los datos empíricos. Toda teoría tiene que ser avalada por pruebas fiables aceptadas por esta comunidad, coherente con todo lo que se sabe hasta el momento.

¿Para qué se investiga? Para satisfacer nuestra curiosidad por conocer mejor lo que nos rodea. Y para aplicar ese conocimiento en el control de la naturaleza.



En la fiabilidad de las pruebas está la clave y el límite del conocimiento científico. Este conocimiento nos remite a lo observable, lo empírico, lo material, lo medible…Pero esta aspiración a las pruebas es un objetivo, un horizonte, un ideal. No siempre accedemos a todo los que queremos observar.  No todo lo podemos medir con la precisión que nos gustaría. En las ciencias naturales, cuando se llega al fondo complejo de la realidad material. En las ciencias sociales, cuando se ocupan de fenómenos multivariables que protagonizan actores humanos. Ambas plantean dificultades a la realización de este ideal. Tampoco son una excepción las ciencias formales, que no se ocupan de nada empírico.

No obstante, el modelo hipotético-deductivo, el modelo básico e ideal, reza como sigue:
  • Observación
  • Formulación de hipótesis, conjetura explicativa
  • Deducción racional de consecuencias
  • Contrastación de hipótesis
  • Formulación de leyes (hipótesis verificadas)
  • Elaboración de una teoría (en que se integren esas leyes, sistematización del conocimiento y explicación de los fenómenos)

Historia de la ciencia

  • En el mundo antiguo, la ciencia era sinónimo de conocimiento de las causas de las cosas (Aristóteles). Y estas causas eran de cuatro tipos: material, formal, eficiente y final.
  • En el mundo moderno, la ciencia originada a partir del Renacimiento supuso un cambio de paradigma con respecto al a ciencia antigua: adopción del modelo heliocéntrico, abandono de la causalidad final y centro en la causa eficiente ("cómo" frente a "para qué"), importancia de la medida precisa (matematización) «mide lo que sea posible y haz medible lo que no lo sea» (Galileo).
  • En su momento de madurez, con Newton, la ciencia se apoya en los siguientes supuestos (filosóficos): objetividad de las magnitudes (independientes del observador), ausencia de hipótesis, mecanicismo, determinismo. Y extiende su modelo a todas las disciplinas posibles.
  • Pero, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, la ciencia contemporánea contempla una nueva revolución. Descartada la existencia del éter e inexplicada la radiación del cuerpo negro desde los principios básicos de la física clásica, se inicia una gran transformación que conduce a la teoría de la relatividad y a la física cuántica, campos que permanecen hasta el presente sin unificar. Cambian los conceptos de verdad y objetividad, desde el momento en que debe tenerse en cuenta que el observador modifica lo observado. Se abandona el determinismo clásico, sustituido por el cálculo probabilístico. El tiempo se convierte en una dimensión física más. El modelo mecanicista deja de satisfacer. La ciencia se institucionaliza en grandes centros de investigación y universidades, muy necesitados de tecnología y financiación a gran escala.


¿Acaba esto con la neutralidad e independencia de la ciencia?

sábado, 12 de noviembre de 2016

Lecciones para pensar mejor: razonamientos condicionales


Una de las herramientas principales de nuestro razonamiento es la que llamamos estructura condicional, es decir, la posibilidad de relacionar unos hechos que denominamos antecedentes con otros que denominamos consecuentes. Así sabemos que si todos los virus son inmunes a los antibióticos y descubrimos en un análisis que estamos afectados por un virus, no vale la pena perder el tiempo combatiendo nuestra infección con ellos. También, en sentido inverso, sabemos que si el cobre es conductor de la electricidad y tenemos un objeto que no sabemos de qué está hecho, si no es conductor podemos descartar que sea cobre.

La primera estructura de razonamiento es el modus ponendo ponens (el modo afirmativo del razonamiento condicional). La segunda el modus tollendo tollens (el modo negativo). Son formas válidas de razonar. Pero cuidado con sus imitaciones fraudulentas. Si alguien os asegura que con tal profesor se aprueba siempre que se estudie no podemos concluir que quien no estudie no aprobará (falacia del antecedente). Del mismo modo si alguien ha aprobado no puede concluirse necesariamente que haya estudiado (falacia del consecuente).






Un argumento es válido con la siguiente forma:
Si p entonces q, p luego q.
p y q valen por cualquier contenido que se quiera insertar, p es el antecedente y q el consecuente

Esta forma de razonamiento se llama «modus ponens».
Si eres un pez de colores, puedes andar en bicicleta. Y eres un pez de colores. Por tanto puedes andar en bicicleta.
El ostensible carácter absurdo de la primera premisa no afecta a la validez del argumento.


Pero el siguiente razonamiento
Si un vehículo se queda sin combustible deja de funcionar. Tu vehículo ha dejado de funcionar. Por tanto no tiene combustible.
Es falso por su estructura. Es la falacia de la afirmación del consecuente.
Si p entonces q, q entonces p.
Si ella me amara en secreto y no quisiera que su novio lo supiese, no contestaría mis cartas. Ella no contesta mis cartas, por tanto me ama y no quiere que su novio lo sepa.
Aunque las dos premisas sean verdaderas, la conclusión no necesariamente lo es. Es un non sequitur. Porque no se afirma que la única razón posible de la falta de respuesta sea un amor secreto. Existen numerosas explicaciones alternativas.
Si he comprado un automóvil mi cuenta del banco estará en rojo. Mi cuenta del banco está en rojo, por tanto me he comprado un automóvil.
Esta falacia parece correcta por su parecido con la estructura correcta. Pero no es la misma estructura. Lo mismo ocurre con la negación del antecedente.
Sin embargo, como hemos visto más arriba, es lógicamente correcta la negación del consecuente en el caso del Modus Tollens.
Si p entonces q, no q luego no p.
Si llueve las calles se mojan. Las calles están secas, por tanto no llueve.

jueves, 10 de noviembre de 2016

Falsabilidad

¿Cómo se distinguen las opiniones científicas de las que no lo son? Según Popper son falsables, es decir, que pueden ser falsadas mediante pruebas experimentales y observaciones.

Ninguna teoría científica puede ser verificada de una forma definitiva, por más pruebas positivas que acumulemos. De modo que buscamos sustentación para ellas indirectamente: aplicándonos a tratar de rechazar dichas teorías. Una teoría que no admita tal cosa (la posibilidad de ser falsa si no se dan ciertas condiciones) no es científica. Superadas las pruebas, se ha cumplido con lo máximo, y, aunque quizá no sea suficiente para afirmar que dicha teoría es verdadera de una vez y para siempre, decimos, siguiendo a Karl Popper, que está corroborada.

Actividad:
-¿La parapsicología es ciencia o pseudociencia? ¿Y la astrología? ¿Y la ufología? ¿Por qué?

Explicar:
-El empirismo es el enfoque oficial de la ciencia, pero en ella se describen muchas cosas que distan de ser estrictamente observables y los científicos suelen razonar de modos que claramente no son observacionales. ¿Es ello posible?

Revoluciones científicas

Según Thomas Kuhn, la ciencia no progresa siempre por simple acumulación de conocimientos (la ciencia normal), sino a través de grandes cambios revolucionarios. Las revoluciones científicas (la ciencia revolucionaria) son momentos de desarrollo no acumulativo o paulatino en los que un viejo paradigma (un viejo modo de hacer ciencia, una vieja concepción científica del mundo) es sustituido por otro distinto e incompatible con él. Así sucedió cuando la astronomía heliocéntrica copernicana sustituyó al viejo modelo (paradigma) geocéntrico ptolemaico. O cuando la teoría einsteniana de la relatividad cambió el modo de pensar de la mecánica clásica newtoniana. O cuando el evolucionismo darwiniano dejó atrás el fijismo de las especies.

Kuhn, en su obra La estructura de las revoluciones científicas (1962), critica la filosofía de la ciencia desarrollada hasta entonces (Carnap, Hempel, Popper), al mostrar que no es suficiente para la caracterización de la ciencia la exclusiva atención al contexto de justificación, hay también un contexto sociológico e histórico de descubrimiento. Este filósofo procura esclarecer conceptos, corregir malentendidos y, en suma, demostrar la extraordinaria complejidad del mecanismo del progreso científico, cuando se examina sin ideas preconcebidas.

El término paradigma designa todos los compromisos compartidos por una comunidad de científicos. Por un lado, los teóricos, ontológicos, y de creencias y, por otro, los que hacen referencia a la aplicación de la teoría y a los modelos de soluciones de problemas.

Pero Kuhn también ha sido criticado por no prestar suficiente atención a la continuidad de fondo en la historia del pensamiento científico y por considerar que el cambio tiene lugar en forma brusca, casi de conversión a las nuevas doctrinas.

La genealogía de la ciencia


* La ciencia, tal como hoy la entendemos es una actividad relativamente reciente. En un sentido más amplio es casi tan antigua como la humanidad.
* La ciencia, por un lado, depende de nuestra curiosidad; por otro, de la dura relación que mantenemos con la naturaleza y de nuestra necesidad de ir resolviendo problemas (que depende de nuestro conocimiento de cómo son y funcionan realmente las cosas).
* Su base es la observación de los hechos, el descubrimiento de regularidades, la construcción de teorías que engloben las leyes que rigen los procesos y permiten predecir los que va a ocurrir (y así mejorar nuestra calidad de vida).
* Según Popper, la ciencia se basa en la acumulación de observaciones y en la búsqueda de errores. Eso lleva a la sustitución continua de teorías por otras mejores, más satisfactorias. A esto último denominaba Kuhn ciencia revolucionaria (frente a la ciencia normal). La ciencia revolucionaria implica cambios de paradigma.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

El caso Phineas Gage


Phineas Gage en un daguerrotipo de la época, posando con la barra que le atravesó

La razón por si sola no puede explicar la gran complejidad de la vida humana. Es necesario añadir un elemento nuevo que la matiza y complementa: la afectividad.

Mucho antes de que seamos capaces de razonar, nuestra relación con el mundo que nos rodea es puramente afectiva: nos acercamos o alejamos de las cosas en función de si nos resultan placenteras o dolorosas. A medida que vamos creciendo se van desarrollando nuestras capacidades cognitivas y vamos adquiriendo el uso de razón, pero toda nuestra vida psíquica está impregnada de afectividad. No nos limitamos a analizar objetivamente los datos que nos llegan: todo lo que percibimos está condicionado por nuestro estado de ánimo.

El neurofisiólogo Antonio Damasio, médico y neurólogo de origen portugués (junto con su esposa Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 2005), explica, en su obra El error Descartes, el caso de un trabajador de los ferrocarriles norteamericanos que sobrevivió a un terrible accidente en el que una barra de hierro le atravesó el cráneo. De resultas del mismo no murió, ni perdió las capacidades racionales (lenguaje, inteligencia), pero sí vio perturbadas sus capacidades afectivas y la toma de decisiones sensatas.

Investiga sobre el caso en Internet y expón tu punto de vista y tus conclusiones.

¿Qué piensas sobre la ciencia?

Actividad 1: Contesta a los siguientes interrogantes básicos sobre el conocimiento científico

¿Contribuye la ciencia a mejorar la vida de los seres humanos?
¿Se puede afirmar que todo es explicable científicamente?
¿Debe haber límites en las investigaciones científicas?
¿A qué llamamos ciencia?


Actividad 2: comenta las siguientes ideas de Albert Einstein sobre la ciencia
La ciencia es un intento de lograr que la diversidad caótica de nuestras experiencias sensoriales corresponda a un sistema de pensamiento lógicamente uniforme.
Las experiencias sensoriales representan lo dado. Pero la teoría que tendrá que interpretarlas está hecha por el hombre…
…un proceso… hipotético, nunca definitivo, siempre sujeto a la crítica y a la duda.
La manera científica de formar conceptos se distingue de la que utilizamos en la vida de cada día no sustancialmente, sino solo en la mayor precisión de las definiciones… una elección más esmerada y sistemática del material experimental; una mayor economía lógica.
 
Einstein, A., Mis ideas y opiniones. Barcelona, Bon Ton, 2002, pág. 292

jueves, 27 de octubre de 2016

El pintor Apeles

Apeles estaba pintando el cuadro de un caballo. Todo iba bien hasta que tuvo que pintar la espuma alrededor de la boca. Intentó varias técnicas sin quedar satisfecho con el resultado. Se cansó. Se ofuscó. Frustrado, cogió la esponja con la que limpiaba los pinceles y la arrojó contra el cuadro. La esponja golpeó en el belfo del caballo, cayó al suelo y Apeles descubrió que había dejado allí la perfecta impresión de la espuma. Apeles entonces fue feliz.

¿Qué conclusión obtienes de esta historia?

El deseo de pensar


Plotino fue un filósofo griego que vivió en el siglo III de nuestra era. Había nacido en la provincia romana de Egipto, no sabemos el lugar. Se formó en Alejandría con Amonio Saccas, que fue educado en el cristianismo, aunque luego lo abandonó por la filosofía platónica sin perder el fuerte espíritu religioso que lo caracterizaba, igual que a su discípulo.

Plotino abrió una escuela de filosofía en Roma y se hizo muy famoso y apreciado por la élite imperial. Llevó una vida ascética y muy virtuosa, recogiendo en su casa niños huérfanos. De carácter dulce y afectuoso, era vegetariano y tuvo cuatro visiones místicas de la divinidad (el Uno). Creía en la inmortalidad del alma, como principio espiritual, no personal.

Este curioso filósofo escribió:

“Es el deseo lo que engendra el pensamiento”  (Enéadas, V, 6 (24), 5, 9.)

¿Qué quería decir? Parece que lo que interesa en esa sentencia es el sentido más profundo de la respuesta a la pregunta "¿cómo vivir?" Ese sentido se intenta dilucidar mediante la reflexión, pero voluntad y reflexión son inseparables y toda aserción deberá ser comprendida desde la perspectiva del efecto que aspira a producir. Para Plotino, en filosofía, se trata siempre de formar, no de comunicar un mero saber. Filósofo es quien practica la filosofía. Y esa práctica es consecuencia de un deseo: el de alcanzar la sabiduría. Una meta difícil, de la que Plotino, al parecer, anduvo muy cerca.

Marco Aurelio, el emperador, algo más realista escribió sobre las ambiciones y los deseos de los filósofos
No esperes la República de Platón (la utopía), más conténtate si una nadería progresa, y piensa en el hecho de que lo que resulta de esa nadería no es precisamente una nadería. (Pensamientos, IX, 29)

¿Se te ocurre algún comentario sobre estos filósofos antiguos?

Una cuestión filosófica


Aparte su truculenta fantasía, a veces los mitos encierran gran profundidad, precisa inteligencia, sutiles lecciones. Valga ésta que sigue como ejemplo, porque no hay historia más ejemplar del sinsentido que la que se cuenta de Sísifo, rey de Corinto.
Sísifo, hombre notable, promotor de la navegación y el comercio, fue también avaro y mentiroso y recurrió a medios ilícitos, entre los que se contaba el asesinato de viajeros y caminantes, para incrementar su riqueza. No obstante, en lo que destacó, sobre todo, fue en astucia.
Cuando Tánatos fue a buscarle, Sísifo le puso grilletes, por lo que nadie murió hasta que Ares vino, liberó a Tánatos, y puso a Sísifo bajo su custodia. Pero aún no se habían agotado todos sus recursos: antes de morir le había dicho a su esposa que cuando él se marchase no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos, así que en el infierno se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes, y convenció a Hades para que le permitiese volver al mundo superior y así disuadirla. Pero cuando estuvo de nuevo en Corinto, rehusó volver de forma alguna al inframundo, hasta que allí fue devuelto a la fuerza por Hermes.
Como castigo, Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, piedra que, de alcanzar la cima, siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio. 
Sísifo no quería morir y nunca moriría, pero a cambio de pagar un alto precio: cumplir esta absurda e interminable tarea.

Razona ahora si estas modificaciones en la historia de Sísifo dotarían a su vida de sentido:
-Sísifo gana mucho dinero por su tarea
-Sísifo no trabaja solo
-Sísifo desea hacer lo que hace

domingo, 23 de octubre de 2016

Las preguntas filosóficas


No son cuestiones empíricas que puedan responderse fácilmente apelando a la observación y la experiencia. Importan a todas las personas, porque se interesan por el núcleo común de lo humano. Las respuestas que suscitan son fruto de la reflexión, el razonamiento y el diálogo. No buscan solo saber cómo son o ha sido las cosas, sino cómo deberían ser.

Una buena pregunta filosófica debe evitar contener presuposiciones. Es una pregunta universal, que concierne a la condición humana, no a la de ciertos grupos históricos o culturales o sociales. Es una pregunta general, abstracta, que implica conceptos abstractos como verdad, bien, justicia, belleza… que debemos construir o clarificar. Es una pregunta abierta, que puede tener más de una respuesta, pero todas han de argumentarse convenientemente.

Señala cuáles de las siguientes preguntas son filosóficas y por qué:
- ¿En este país hay que pagar impuestos?
- ¿Es deseable pagar impuestos?
- ¿Cómo vivían los mayas?
- ¿El fin justifica los medios?
- ¿Había mas violencia en las escuelas de antes que en las de ahora?
- ¿Por qué a veces ante dos delitos parecidos los jueces imponen penas diferentes?
- ¿Me estás diciendo la verdad?
- ¿Qué se puede hacer para que una empresa no tenga pérdidas?
- ¿Qué es una persona?
- ¿Qué es el amor?
- ¿Cuál es la estrategia más eficaz para enamorar a alguien?
- ¿Se puede alcanzar la felicidad?
- ¿Es justo que los jueces pongan penas diferentes a personas que han cometido delitos parecidos?

El compromiso social de la filosofía


El compromiso de la filosofía con la transformación social siempre ha estado presente. Siempre en sus reflexiones ha figurado el ideal de una sociedad justa, aunque unos pensasen que el camino pasaba por la defensa de la libertad individual y otros por la defensa de la acción y el destino común humano. Siempre en sus reflexiones ha tenido cabida la crítica de la sociedad existente y el interés por avanzar hacia una mayor igualdad económica o sexual.


Las principales ramas de la filosofía

  • Epistemología, o teoría del conocimiento y sus límites, de la verdad y su fundamento.
  • Ética, o reflexión sobre la validez de las normas morales que rigen las acciones humanas.
  • Lógica, o estudio de los principios de validez formal del razonamiento.
  • Filosofía del lenguaje, o reflexión sobre las relaciones entre lenguaje, conocimiento y realidad.
  • Metafísica, o cosmovisión o tratado sobre el ser y la existencia, y sobre su sentido.
  • Estética, reflexión sobre la belleza y el arte.
  • Filosofía de la ciencia, de sus métodos, su praxis y sus límites.
  • Filosofía política, o teoría de la organización social.

La historia de la filosofía

La historia de la filosofía en Occidente se divide en cuatro etapas:
  • La filosofía antigua, desde el siglo VI a.C. al IV d.C. En la que los griegos (y los romanos) buscaron la comprensión racional de la naturaleza y la vida social humana, planteando ya la mayor parte de las grandes cuestiones filosóficas.
  • La filosofía medieval, desde el siglo V al XV. En la que el pensamiento se tiñó de religiosidad en un marco de reflexión muy influido por el cristianismo. Pero, en su última etapa se recuperó el espíritu de investigación clásico, cuando se re descubrieron sus grandes pensadores a través traducciones árabes primero y luego del contacto directo con los textos originales recobrados.
  • La filosofía moderna 
    • Renacimiento (siglos XV y XVI), centrado en el humanismo frente al teocentrismo medieval.
    • Barroco (siglo XVII), marcado por la ciencia experimental naciente y la confrontación entre racionalismo y empirismo.
    • La Ilustración, siglo XVIII, volcada en la recuperación del optimismo antropocéntrico renacentista y en la búsqueda de una sociedad democrática.
  • La filosofía contemporánea, desde el siglo XIX a nuestros días, determinada por las relaciones entre filosofía y ciencia (no siempre armoniosas) y por la crisis de los antiguos valores y creencias ante el empuje de la crítica. Es una etapa de profunda reflexión sobre los nuevos fundamentos del orden natural y social, tanto en el ámbito académico como en la praxis cotidiana más informal.

La filosofía como escuela de libertad


Desde el siglo XVIII, el siglo de la Ilustración, los pensadores han apostado por el espíritu abierto y crítico, el espíritu de la "sociedad abierta", como lo denominaba Popper, frente a los dogmas cerrados y la intolerancia. Así contribuyeron con sus ideas a la organización del mundo en que vivimos en la actualidad.

Kant definía este espíritu ilustrado como «la llegada del hombre a la mayoría de edad», libre ya de tutelas ajenas, capaz de pensar por sí mismo. A pesar de todo, y contra las expectativas de los pensadores ilustrados, los siglos XIX y XX trajeron consigo multitud de conflictos en los que la violencia  nacionalista, de clase y totalitaria ahogó en sangre los deseos de convivencia pacífica. También hubo ideas filosóficas que contribuyeron a estos desastres, pero lo más granado de la filosofía siguió luchando por cambiar el mundo para hacerlo más libre y bien ordenado.

Razona: pienso por mí mismo cuando…
  • invento una máquina nueva
  • digo «no estoy de acuerdo»
  • razono y argumento mis opiniones
  • cambio de opinión
  • nadie me dice lo que tengo que pensar
  • cuestiono si mis opiniones son ciertas
  • nadie está de acuerdo conmigo
  • reflexiono sobre cuestiones que son importantes para mí

Filosofía y democracia


Hay una relación muy estrecha entre filosofía y democracia, porque la democracia ha favorecido siempre la libertad de expresión y el espíritu crítico, que son requisitos fundamentales para la práctica de la filosofía.

En la antigua Grecia, donde surgieron la democracia y la filosofía, la deliberación pública acerca de los asuntos sociales favoreció el desarrollo de la argumentación, porque argumentar bien era indispensable para conseguir que las propuestas propias fueran aceptadas en la *ekklesia* o asamblea ciudadana. De ahí que se hiciera necesario el conocimiento de la lógica o arte de razonar bien, pero también de la retórica o arte de la persuasión, porque el hombre es también emoción, no solo razón, y se le convence a través de los sentimientos, lo que tiene a veces sus inconvenientes.

La escuela sofística se especializó en la enseñanza de este arte retórico y Sócrates se enfrentó a ella
en nombre de la verdad. Su discípulo Platón imaginó un interesante experimento mental. Supuso a la humanidad encadenada al fondo de una oscura caverna, tomando las sombras y simulacros por única y verdadera realidad. La situación de esa humanidad encadenada vale para describir a todos aquellos que viven prisioneros de sus prejuicios o de los prejuicios de otros, encantados por el hechizo de las palabras o de las apariencias. Solo el hombre que se libera es capaz de contemplar las cosas mismas, la verdad. Este hombre representa al filósofo, al que Platón quería hacer dirigente de una aristocrática sociedad ideal, poco proclive, paradójicamente a la libertad de pensamiento.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Invitación a filosofar

“Experimentar el asombro es algo muy propio del filósofo. Éste y no otro es el origen de la filosofía”. (Platón, Teeteto, 155d) 

“Lo que en un principio movió a los hombres a hacer las primeras indagaciones filosóficas fue, como lo es hoy, la admiración”. (Aristóteles, Metafísica, Libro A, 2, 982b 13)

Es pensando los grandes pensamientos como aprendemos a pensar (G. Hegel).

La historia de la filosofía da cuenta de los esfuerzos del hombre por hallar la verdad mediante la razón discursiva. (F. Copleston)

Existen teorías, argumentaciones y disputas filosóficas por la simple razón de que existen problemas filosóficos. Las teorías filosóficas son intentos de solución de los problemas filosóficos. (G. Reale - D. Antiseri)

En efecto, la filosofía pertenece al ámbito de la experiencia: tiene su origen en la experiencia de la vida y busca reflexionar sobre ella. La filosofía interroga al mundo y a las palabras, inventa conceptos para pensar todo el campo de la experiencia humana, para pensar la vida según la verdad.

Como dicen Platón y Aristóteles, la filosofía surge cuando algo extraño tiene lugar y despierta la necesidad de conocimiento. Sólo la tensión es capaz de despertar la energía y el impulso necesario para suscitar nuestra atención y poner en movimiento la razón. Pero la admiración no nace de la atención, sino que la suscita. La atención nace de lo anómalo, de lo que perturba nuestro universo familiar, lo que resiste cualquier asociación con lo conocido. Aquello que nos muestra la falsedad de nuestra conciencia ingenua.

La conciencia ingenua es aquella que confía espontáneamente en los datos sensibles. Es una forma de fe perceptiva. No imagina, por ejemplo, que una estrella sea más grande que una vela prendida, o que la tierra se mueva y sea curva. La filosofía (y la ciencia) tiene su origen en la experiencia y la experiencia es ambigüedad, decepción, duda, asombro. La filosofía nos libera del dogmatismo de la conciencia ingenua que cree que basta con ver el mundo para conocerlo. La filosofía es superación y apertura a una experiencia nueva. La inmediatez de nuestra relación con el mundo es una ilusión. No podemos ver sin interpretar. Ni podemos interpretar ni sentir admiración sin hacernos preguntas.

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Cientificismo

Cientificismo es un término que se forjó en Francia en la segunda mitad del siglo XIX (scientisme) para designar a la corriente de pensamiento que acepta sólo las ciencias comprobables empíricamente como fuente de explicación de todo lo existente. De esta forma, el término se ha aplicado para describir la visión de que las ciencias formales y naturales presentan primacía sobre otros campos de la investigación tales como ciencias sociales o humanidades.

La creencia en el “cientificismo” es equivalente a si un niño pequeño le preguntara a su padre por qué, si los soldados de los comandos especiales son tan mortíferos, los generales no transforman todo el ejército en un gran comando especial. Ni el conocimiento ni los ejércitos funcionan de este modo. Exigir que el pensamiento se comporte siempre y solamente de acuerdo con rigurosos principios científicos implicaría que algunos temas nunca se abordarían y no se desarrollarían nuevas disciplinas. 


La pregunta “¿son necesarias las matemáticas?” no puede ser contestada con una respuesta matemática. La pregunta “¿son las ciencias verdaderas?” no es susceptible de una respuesta científica. Y tampoco lo son las preguntas referentes al sentido de la vida, la existencia de Dios o la validez de nuestros valores... A todo ser humano se le plantea la pregunta ¿qué debo hacer? Pero para contestarla no basta haber respondido a la pregunta ¿qué puedo conocer?, no basta con la ciencia. La ciencia puede proporcionarnos indicaciones muy útiles, pero no puede elegir por nosotros.

¿Te consideras un cientificista? ¿Por qué? ¿Por qué es tan abundante el cientificismo en nuestra cultura?

domingo, 16 de octubre de 2016

Filosofía y ciencia

De la filosofía surgió la ciencia moderna, a partir del Renacimiento, como un conocimiento diversificado y especializado en el estudio matemático y empírico-experimental de los fenómenos naturales. En el siguiente texto se dejan claras sus relaciones. 
En griego clásico las palabras 'ciencia' (epistéme) y 'filosofía' (philosophía) se empleaban como sinónimos. Ambas se referían al saber riguroso y se contraponían a la mera opinión infundada (dóxa). Lo que nosotros llamamos ciencia se originó en el siglo XVII, con la pretensión de ser una filosofía más rigurosa y fecunda que la practicada hasta entonces. A este surgimiento contribuyeron numerosas personalidades, entre las que destaca Isaac Newton, el fundador de la física moderna... a partir de los artículos que publicó, desde 1672, en las Philosophical Transactions of the Royal Society y de su Philosophiae Naturalis Principia Mathematica (1687).
La palabra 'filosofía' aparece pues en el título de la primera revista científica y en el de la obra fundacional de la física moderna. También en la obra de Dalton que pone los fundamentos atomistas [una vieja teoría filosófica griega] de la química moderna New System of Chemical Philosophy (1808). Incluso en la obra que contiene la primera versión de la teoría evolutiva Philosophie zoologique (1809) de Lamarck. Todavía hoy quienes se doctoran en biología, física o matemáticas en USA reciben el título de Ph. D.
Aristóteles, Descartes o Leibniz no eran más filósofos que científicos. Incluso Kant fue el autor de la primera hipótesis coherente sobre la formación de nuestro sistema solar, sugirió que la Vía Láctea era una galaxia entre otras y anticipó que la fricción de las mareas frena la rotación terrestre.
La filosofía mundial del siglo XX ha estado dominada por las grandes figuras de los filósofos científicos y de los científicos filósofos: Frege, Husserl, Wittgenstein, Popper, Hilbert, Gödel, Einstein, Bohr y Lorenz.
Jesús Mosterín, Ciencia Viva
El filósofo español Jesús Mosterín

La filosofía, la religión y la ciencia

Cuando apareció la reflexión filosófica en la Grecia clásica no existía una clara distinción entre las diferentes ramas del saber humano.


El nacimiento de la filosofía trae consigo la ruptura con las cosmovisiones de tipo religioso, con los mitos, que configuraban una manera de entender el mundo natural y social cuya base es imaginativa, poética, antropomórfica, sobrenaturalista, arbitraria, fideísta, revelada (o supuestamente revelada). Del otro lado están la investigación, la razón, la necesidad natural, las causas y los efectos frente a la personificación de los fenómenos. Las relaciones posteriores de la filosofía y la religión han sido complejas, críticas pero también colaborativas, como en el caso la teología o el gnosticismo.

La filosofía nace de nuestra perplejidad ante el mundo y del consiguiente deseo de comprenderlo. Es un saber racional que surge estrechamente vinculado a la ciencia en un contexto en el que las explicaciones religiosas tradicionales (recogidas en los relatos míticos) habían entrado en crisis.



La filosofía comparte con el mito y con la ciencia un mismo afán por explicar la realidad, pero se acerca más al mito al no limitarse a querer aclarar la realidad física material. Pretende dar cuenta de toda la realidad, incluyendo aspectos como la muerte, el mal, la moralidad o el sentido de la vida, cuestiones de las que la ciencia no se ocupa por encontrarse fuera de su radio de acción, de su dominio marcado por los hechos empíricos y comprobables.
Filosofía y religión tienen en común la aspiración de totalidad, la aspiración de ofrecer una respuesta a todos los interrogantes humanos, bien que basada en el dogma de fe, en el caso de la religión, y en el examen crítico racional, en el caso de la filosofía. En efecto, la religión es el ámbito de la creencia, de la fe, de la aceptación del dogma establecido. Su objetivo no es convencer por medio de razones, sino obtener nuestra adhesión a cambio de consuelo. Sin embargo, la filosofía es el ámbito del razonamiento y de la crítica, una crítica que implica cuestionar de entrada la validez de cualquier afirmación.




En filosofía, lo que cuenta son los argumentos, las buenas razones, las ideas bien fundamentadas. Si la religión aspira a sostener la creencia, la filosofía aspira al saber (que es la creencia verdadera y objetiva, justificada racionalmente). Esa aspiración implica transitar por el camino de la duda.

"El sabio es prudente y duda antes de cualquier acción", decía Chuang-Tse. Ciertamente, filosofar es dudar, poner entre paréntesis nuestras certezas y someterlas a crítica, analizarlas a fondo para ver cuál es su fundamento. Hacer filosofía significa acostumbrarse a convivir con la incertidumbre, a ver la duda como una invitación a la reflexión, a desconfiar de las respuestas fáciles y de los tópicos. Lo cual no conduce necesariamente al escepticismo, es decir, a afirmar la imposibilidad del conocimiento y a negar la capacidad humana de alcanzar la verdad. Este escepticismo radical, además de estéril, es contradictorio. El escepticismo moderado, que nos lleva al cuestionamiento de los prejuicios y a la discusión de lo que consideramos conocimiento, es, por el contrario, su inexcusable punto de partida.


Concluyendo, la búsqueda de la verdad, como dice Karl Jaspers, no la posesión de la verdad, esa la esencia de la filosofía. El filósofo, al no considerarse en posesión de la verdad, la busca con insistencia y acaba acercándose a ella. La única exigencia que tienen que cumplir todas las ideas filosóficas es ser racionales (basadas en la razón, no en la fe, o en la imaginación, o en la superstición...), coherentes (no contradictorias) y argumentadas (fundamentadas en argumentos o razonamientos sólidos y pertinentes). Lo más importante es entender que en filosofía nadie tiene la última palabra y que las cuestiones permanecen siempre abiertas, disponibles para ser replanteadas una y otra vez.

Afirma Platón que ni los dioses ni los ignorantes son filósofos (amantes de la sabiduría). Los primeros porque ya son sabios y no desean lo que ya poseen; los segundos, porque, en su ignorancia, creen saber lo que no saben. Los filósofos son intermediarios entre la ignorancia y el saber, están a medio camino entre los sabios y los que carecen de todo conocimiento. Con la duda como acicate hacen de la búsqueda de la sabiduría un ideal de vida. Porque la vida, sin reflexión, como decía Sócrates, no merece la pena ser vivida.


Actividad:
-Pon ejemplos que ilustren la diferencia entre creencia y saber.

Debate:
-¿Puede un filósofo ser creyente? ¿Puede un creyente ser filósofo?

El Minotauro


El Minotauro (del griego Μινόταυρος [Minótauros]) era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro. El nombre significa "Toro de Minos". Pero, ¿quién era este Minos?

Minos era el hijo de Asterión, rey de Creta. A la muerte del monarca, pidió ayuda al Dios del mar para que su gente lo aclamase como sucesor de su padre. Poseidón lo escuchó y le envió una señal como signo de que sus deseos estaban cumplidos: hizo salir del mar un soberbio animal, un hermoso toro blanco, que Minos, ya rey, prometió sacrificarle, como era usual en la religión antigua. Sin embargo, Minos estaba tan maravillado por las cualidades del bóvido que lo ocultó entre sus rebaños, sacrificando a otro toro en su lugar. Esperaba que el dios del océano no se diera cuenta del cambio, pero Poseidón no cayó en la trampa ni se dejó engañar. Lleno de ira, ideó un plan terrible de venganza, inspirando en la reina Pasífae, la esposa de Minos, un deseo tan insólito como incontenible por el hermoso toro blanco que el marido había guardado para sí.


Y como este amor bestial, contranatura, era tan fuerte que necesitaba consumarse, pero, por razones obvias, no era fácil, Pasífae requirió la ayuda de Dédalo, un hábil artesano que construyó una estructura hueca de madera en forma de vaca, a la que recubrió con piel auténtica, estando la reina en su interior. Pasifae quedó embarazada de un monstruo: un híbrido con cuerpo de hombre y cabeza de toro.


Minos se horrorizó cuando su mujer dio a luz, comprendió el castigo que había caído sobre él, pero eso no era todo: el monstruo era antropófago y conforme crecía se volvía más y más salvaje. Mandó entonces a Dédalo que construyera una prisión, una estructura gigantesca compuesta por cantidades incontables de pasillos que iban en distintas direcciones, entrecruzándose entre ellos, de los cuales sólo uno conducía a su centro, donde el Minotauro fue abandonado. Para que nadie conociera su vergüenza, Minos encerró también a Dédalo y a su hijo Ícaro en el laberinto, pero escaparon de él, y de la isla de Creta, volando con unas alas fabricadas de plumas pegadas con cera.


Al mismo tiempo que esto sucedía, uno de los hijos de Minos, Androgeo, fue asesinado en Atenas, después de una competición olímpica en la que había quedado campeón. El rey de Creta declaró la guerra a los atenienses, que fueron derrotados y obligados a pagar un tributo anual de 14 jóvenes, 7 muchachos y 7 muchachas vírgenes, que eran encerrados en el laberinto hasta que se encontraban con el monstruo y los devoraba. Precisamente uno de estos jóvenes fue el valiente Teseo, que decidió ofrendarse a sí mismo a la bestia para matarla y liberar a su ciudad de estos sacrificios.


Teseo consiguió, en efecto, matar al Minotauro, pero hubiera quedado atrapado en la prisión laberíntica de no ser por la inteligencia de Ariadna, hija del rey, hermana del híbrido, y enamorada del héroe, quien siguió su consejo de desenrollar un ovillo de hilo desde la entrada. Teseo le pagó su ayuda abandonándola dormida en la isla de Naxos.

¿Qué crees que una mente racional considera inaceptable en esta historia? ¿Y qué considera aceptable?