viernes, 24 de mayo de 2013

El pacto social


Un humano sólo llega a ser plenamente humano entre humanos. Nuestra naturaleza no sólo nos invita a la vida social, sino que nos lo exige. La vida social nos constituye, no es una añadido, es parte de nuestra naturaleza. Ser verdaderamente humano es inevitablemente ser humano en sociedad.
Sin embargo, para entender el fundamento de este orden social, los filósofos, comenzando por los sofistas, han dado lugar a una ficción, a un artificio conceptual que ha resultado muy útil: la idea del pacto o contrato social entre las personas. En efecto, una cosa es la naturaleza y otra la ley y la organización política; una cosa son nuestras tendencias más o menos biológicas o instintivas y otra las normas y la estructura social que nos hemos dado, variadas, cambiantes, producto artificial humano.
La idea de pacto o contrato social es lo que imaginaban Hobbes, Locke o Rousseau, que sucedería a un supuesto estado de naturaleza en el que cada uno está sostenido en exclusiva por sus propias fuerzas y recursos. Estado difícil de sostener por diversos motivos, el pacto social, que resulta de la racionalidad humana, nos proyecta en un ámbito diferente en el que la renuncia en favor del colectivo es la base de la seguridad y de los derechos individuales.
La idea de contrato social deriva de una concepción de las personas como criaturas capaces de asumir el protagonismo de sus vidas, procede de la convicción de que el orden natural no nos obliga ni moral ni fácticamente a una organización política concreta, que las personas tenemos la necesidad de organizar por nosotras mismas la convivencia y el derecho a decidir cómo lo hacemos.
Otros autores como Aristóteles, Hegel o Marx, no encuentran mucho sentido en esta ficción conceptual porque, aunque es cierto que sin individuos no hay sociedad, es la sociedad la que nos hace realmente personas, que no lo seríamos realmente antes del supuesto pacto, que la totalidad es anterior a las partes.
Ya tenemos aquí expuestas, simplificando un poco, las posiciones principales sobre la organización social y política: las que dan prioridad al conjunto y las que la dan al individuo.

El animal político



El paso de la esfera ética a la esfera política representa el paso de la reflexión sobre la dirección de la vida individual a la reflexión sobre la organización de la vida en sociedad. Es un paso necesario, pues las personas necesitamos la sociedad para vivir.

En este ámbito, la democracia es un proyecto complejo y exigente, permanentemente asediado por amenazas. Representa el paso de la autoridad concebida como algo exterior a la mayoría a la autoridad emanada del protagonismo colectivo. La democracia no es un status, es más una aspiración que una posesión, una tarea en la que si no se progresa se retrocede.

¿Cuáles son a tu juicio las principales virtudes de la democracia? ¿Y sus principales defectos?

jueves, 9 de mayo de 2013

¿Lo habéis comprendido?


¿Qué diferencia entre hombres y animales justifica entre nosotros la existencia de la moralidad?

¿Qué es la capacidad moral?

¿Qué es un valor?

¿De qué se ocupa la moralidad? ¿En qué se diferencia de la ética?

¿De dónde procede la diversidad cultural y moral de la humanidad? ¿Qué problemas plantea?

¿Qué es el relativismo? Cita algún autor que pueda encuadrarse en él.

¿Cuál es la parte positiva del relativismo y cuál su parte negativa?

¿Puede establecerse alguna gradación en la posición relativista?

¿Qué es el universalismo? ¿Cuál es su parte positiva y cuál su parte negativa?

Analiza la fundamentación religiosa de la moralidad.

Analiza la fundamentación naturalista de la moralidad.

Analiza la fundamentación jurídica de la moralidad.

¿Qué es un fundamento intrínseco de la moral?

¿Qué son las éticas teleológicas? Pon algún ejemplo y analiza este tipo de teoría ética.

¿Dónde situarías el utilitarismo? ¿En qué consiste esta doctrina? Defínelo y analízalo.

¿Qué son las éticas deontológicas? Compáralas con las éticas teleológicas y critica ambas posiciones.

¿Qué quiere decir que "deber" es una noción transitiva?

¿De dónde procede la idea de unos derechos universales?

Las generaciones de derechos humanos.

¿Cuál es la utilidad de las declaraciones de derechos?

¿Qué son falacias? Define y pon ejemplos de argumentos de autoridad y de argumentos ad hominem.

Herramientas para pensar mejor: falacias de autoridad y ad hominem



Básicamente, una falacia es un aserto que aparentemente dice una verdad; pero que esconde sutilmente una falsedad, un falso razonamiento.

Escuchar a quien sabe y no hacer caso de quien no sabe es una política sensata. Todo es normal y razonable, si no fuera porque nuestros motivos para dar crédito a las personas o no darlo a menudo no tienen nada que ver con el tema sobre el que se está argumentando. Tenemos tendencia a valorar a las personas de manera global y no en función de los aspectos concretos en que pueden ser más o menos valiosas. Esto nos lleva a la confusión entre la persona y el argumento concreto que presenta.

Llamamos argumento de autoridad al respeto concedido de antemano a un juicio por veeración a quien lo formula, sea persona o institución.

Las argumentaciones ad hominem, por el contrario, no prestan atención a aquello que se dice en función del poco crédito que nos merece quien lo enuncia. Si no existe un desprestigio previo, se saca a la luz algún aspecto de la persona socialmente mal considerado. Una variante es el tú también, que trata de ignorar una argumentación por el hecho que la persona que la emite cae o ha caído en la conducta contra la cual argumenta.

Todas estas argumentaciones no reflexionan sobre lo que deberían: el mismo argumento.

Lo común


Si el ser inteligentes nos es común, también la razón por la que somos racionales es común. Si es así, también la razón que nos indica lo que debe hacerse o no es común. Si es así, también la ley es común. Si es así, somos ciudadanos. Si es así, participamos de algún tipo de organización ciudadana. Si es así, el universo es como si dijéramos una ciudad.
Marco Aurelio, Meditaciones

Los derechos como horizonte



Es evidente que las declaraciones de derechos no comportan de manera automática su cumplimiento. ¿De qué nos sirven? Nos sirven de horizonte, son la vara de medida común con la que comparar nuestros logros y nuestros proyectos. A veces unos derechos entran en conflicto con otros, como sucede con los de propiedad e igualdad, pero es imprescindible que el derecho moral se convierta en derecho legal, el valor en ley, que los estados eduquen en estos derechos y que, por supuesto, se establezcan medidas para su aplicación efectiva.

En el pasado, estas declaraciones hacían referencia a sus fundamentos en la raíces filosóficas o cristianas de la cultura occidental. En el presente, por su universalidad, implican a una gran variedad de tradiciones religiosas, culturales y filosóficas, y se fundamentan en la deliberación, el compromiso, el acuerdo y el diálogo racional entre todos los seres humanos.

Los derechos humanos siguen siendo, a pesar de todo, una conquista inacabada y frágil. La lucha por ellos continúa.

Tres generaciones de derechos



Las primeras declaraciones de derechos (1689-1789) están vinculadas fundamentalmente con la idea de libertad y establecieron la primera generación. Su intención principal es establecer un freno o límite frente al poder despótico de los gobernantes. Consagran los derechos clásicos de libre reunión, expresión y participación política, así como el de presunción de inocencia.
A lo largo del siglo XIX, la revoluciones de los trabajadores se llevaron a cabo en exigencia de derechos vinculados con la idea de igualdad. Esto deja su huella en la segunda generación de derechos tal como los recoge la declaración de 1948, que vela por el acceso común a la educación, la sanidad, el trabajo, el salario digno o la vivienda. Es la primera vez que una declaración no está creada y firmada por un estado, sino por un colectivo mundial.
También se han producido otras declaraciones en defensa de los colectivos más desprotegidos como las mujeres  y los niños. La globalización ha impulsado también la proclamación de derechos vinculados a la protección del patrimonio cultural y natural. Son derechos que nos afectan como humanidad y estas declaraciones constituyen la tercera generación, centrada en la idea de solidaridad.
Consultad los enlaces y haced algún comentario.

Incertidumbre y proyecto



Podemos ver, tras el análisis de los intentos diversos de fundamentación de la moral, que no es fácil demostrar cuáles son los valores correctos ni por qué. La búsqueda de la moral es un proyecto colectivo de búsqueda de valores que creemos favorecerán nuestra convivencia y dignidad como personas. Pero esta es una búsqueda siempre incierta en su adecuación a la incierta y cambiante realidad humana. El diálogo racional es el instrumento de esta búsqueda y la herramienta adecuada para adaptar las reglas a las circunstancias. A través de él hemos de efectuar nuestra opción.

Éticas deontológicas


Las éticas deontológicas (del griego deontos, “deber”), como la ética kantiana, consideran que aquello que prima en el acto moral no es la felicidad, sino el deber. Sostiene Kant que todos sabemos que hay acciones que tenemos que hacer, que tenemos la obligación moral de hacer, con independencia de los beneficios o consecuencias que aporten. Un acto es bueno si lo hacemos porque es nuestro deber y no nuestro interés, este es el núcleo del acto moral. Se trata de seguir la voz de la conciencia, esa obligación interna que nos parece ineludible.

Kant, en su ética, no nos dice en concreto qué tenemos que hacer, sólo que hay una estructura que tiene que seguir cualquier acción o norma concreta. Se trata de un criterio formal y, por tanto, esta es una ética de la forma no del contenido. Consiste en adecuar las acciones a la siguiente máxima universalista: “no quieras para los demás aquello que no quieres para ti mismo”. Es la famosa Regla de Oro de la moral, que aparece en la religión cristiana (pero antes en la judía o hindú). ¿Puedes desear que tu manera de hacer se convierta en norma universal? Entonces tu conducta es moral.

Esta no es una posición exenta de problemas, porque el juez último del deber es el individuo y algunos perciben como su deber y su misión en la vida acciones monstruosas (por deber muchos nazis acometieron el asesinato en masa). Pero no puede negarse que el apoyo racional es lo que está detrás de estas pautas universalizables, porque la razón que compartimos es aquello que resulta común y universal, aunque grandes pesadillas se hayan hecho realidad en nombre de la racionalidad y del deber.

Otro problema es lo que las circunstancias tienen que decir a la hora de modificar reglas de acción que son de por sí abstractas. Por ejemplo, ¿es malo mentir o matar siempre? ¿encuentras alguna circunstancia que pueda cambiar ese calificativo?

Utilitarismo



Los utilitaristas, Bentham (en la imagen, disecado*) y Stuart Mill, dan un paso más allá de Aristóteles y Epicuro y pasan de la consideración individual del placer y la felicidad a su consideración colectiva: una acción es objetivamente mejor que otra cuando contribuye más al bienestar global y proporciona el mayor bien para el mayor número de personas.
Los utilitaristas escriben en el siglo XIX, en la Inglaterra moderna que ha abierto la era de los parlamentos y la democracia, en la que el bien general es superior al bien particular. De la democracia, el utilitarismo es uno de sus fundamentos filosóficos. Los problemas aparecen cuando hay que sumar y restar placeres y dolores. ¿Cómo hacerlo? ¿Valen igual todos los placeres? ¿Cómo calcular? ¿El sistema de voto es la solución?
Por ejemplo, ¿es mejor sacrificar a un ser humano que a diez? ¿podríamos matar a una persona que haya sido feliz y vivido lo suficiente para repartir sus órganos y salvar la vida de diez necesitados? ¿podéis poneros en el lugar del sacrificado? ¿podéis poneros en el lugar de cada uno de los que son salvados?
O bien, ¿accederíais a entregar la vida de un inocente a cambio de la liberación de cien secuestrados bajo amenaza de muerte?
El criterio utilitarista, a pesar de su aparente sensatez, tiene una enorme dificultad de aplicación y al apoyar siempre el derecho de la mayoría frente a la minoría se corre el riesgo de aplastar a esta última sin consideración.
Además, ¿estamos seguros de que aquello que hay que hacer es siempre lo que nos hace más felices?
  • Jeremy Bentham fundó el prestigioso Colegio Universitario de Londres, al que donó todos sus bienes al morir, pero con una perpetua y morbosa condición: que su esqueleto fuera conservado de tal forma que pudiera ser expuesto en alguna vitrina, y con ello poder seguir asistiendo a todas las juntas directivas. Y así es, cuando sientan a este cadáver en las reuniones, una voz dice en la sala:"Jeremy Bentham, presente pero sin derecho a voto".

Éticas teleológicas


Epicuro
Aristóteles
Del griego telos (finalidad). Son éticas que intentan justificar las morales en función del objetivo. Por ejemplo la felicidad (Aristóteles) o el placer (Epicuro).
Para Aristóteles, el cultivo de la racionalidad es el mejor modo de conseguir nuestra felicidad. Para Epicuro, hay que buscar el placer y huir el dolor si queremos ser felices, pero es necesario aprender a calcular con sensatez los placeres y aprender a disfrutar de las cosas sencillas, naturales y necesarias que tenemos más a nuestro alcance.

¿Qué piensas de la doctrina de Aristóteles? ¿Demasiado intelectualista tal vez? ¿Y de la de Epicuro? ¿Demasiado materialista?

Fundamento intrínseco


Muchos pensadores consideran que recurrir a cualquier fundamento externo (Dios, la naturaleza o el derecho) constituye una renuncia a la autonomía humana y a la autonomía de la propia moral (ver post anterior “Dos conceptos muy importantes”). De manera que consideran que sólo en el propio hombre encuentran fundamento sus actos, aunque este intento de fundamentación dé lugar a varias éticas distintas.

La justificación de la moral: fundamentos extrínsecos (II)



Otra posibilidad de fundamentación extrínseca de los valores morales es la que apela a la naturaleza y al orden natural. En principio, esta posición no tiene que ser muy distinta o incompatible con el fundamento religioso, porque, en última instancia, para el creyente, la naturaleza remite a Dios como su creador y, en tanto obra suya, es una manifestación de su voluntad.

La naturaleza como guía de nuestras acciones ha dado lugar a conceptos importantes como el de "derechos naturales", antecedente de nuestros actuales derechos humanos. Pero ha sido usada como recurso legitimador de las ideas más dispares, ya sean ideas liberales, basadas en la libertad y espontaneidad natural; ya sean ideas totalitarias, basadas en la realidad natural de la violencia y la lucha por la supervivencia; ya sea ideas sociales limitadoras de la libertad individual en aras de la defensa del medio ambiente común.

No sabemos qué es preciso imitar de la naturaleza, porque la naturaleza no nos ofrece criterios de selección.

Además de esto, el filósofo inglés Hume sentó un importante razonamiento en contra de las argumentaciones naturalistas. Según este filósofo pasar de la observación a la prescripción, del hecho al derecho, del ser al deber ser, es un salto injustificado, es una falacia.

Reflexiona sobre lo que sigue: ¿Consideras que es natural llevar gafas, elaborar antibióticos, viajar en avión, someterse a radioterapia? ¿Te parece natural una orquesta sinfónica o un sarcófago egipcio? ¿Y la democracia? ¿Y el respeto al débil?

La justificación de la moral: fundamentos extrínsecos (I)


¿Cómo justificar un sistema moral? ¿Qué criterios pueden validarlo?

Según Platón, sólo la existencia de unos valores independientes de nosotros podría ayudarnos a evitar el relativismo. Algunos han buscado estos valores independientes, este fundamento universal de la moralidad, en Dios, en la religión. Así, una regla moral sería buena para todos si responde a la voluntad de Dios. Pero ya Platón se preguntaba si una acto es bueno porque lo quiere Dios o lo quiere Dios porque es bueno. ¿Qué pensáis vosotros?

Es evidente, no obstante, la contribución de la religión, sobre todo del monoteísmo religioso a una perspectiva moral universalista. Por ejemplo, el Catecismo de la Iglesia Católica, dice que los diez mandamientos (y los valores que contienen) son básicamente inmutables y su obligación vale siempre y en cualquier lugar.

Pero la cuestión fundamental es cómo se accede al conocimiento de esos valores. Si es a través de la fe en la revelación o de la presencia de un reflejo divino en nuestro interior, en nuestra conciencia, tenemos que hacer frente a la existencia de diversos textos sagrados y de conciencias religiosas diversas. Simplemente hemos convertido un problema ético en u problema teológico.

¿Estás de acuerdo con que en el fondo de nuestro corazón están escritas las auténticas y únicas normas morales?

¿Qué piensas de esta idea del novelista ruso Dostoievsky: "Si Dios no existiera, todo estaría permitido"?

Universalismo


La constatación de la gran diversidad de códigos culturales en cualquier parte del mundo ¿ha de conducirnos a aceptar que todos sean igual de válidos?

Para el universalismo, la respuesta es no. Una norma no puede ser correcta o incorrecta dependiendo de las circunstancias o de las culturas. El universalismo ético mantiene que hay un bien y un mal y nos invita a separarlos.

La parte positiva del universalismo es aquella que lo aleja de las contradicciones del relativismo o de su indiferentismo. Su peligro es olvidar la tolerancia y pasar a imponer el propio punto de vista como universal. Esto es lo que llamamos etnocentrismo.

El etnocentrismo es la creencia en que nuestras propias pautas de conducta son siempre naturales, buenas, bellas, preferibles, y que los extraños, por el hecho mismo de actuar de forma diferente, viven según patrones salvajes, inhumanos, repugnantes, irracionales.
Quien aspire a defender la existencia de la verdad moral deberá esforzarse, por el contrario, en buscar una fundamentación y unos criterios que la justifiquen.

Contesta: ¿puede evitarse el etnocentrismo? ¿la humanidad común está por encima de las diferencias culturales? ¿puede permitirnos llegar a un entendimiento?

Relativismo



El hombre es la medida de todas las cosas, decía Protágoras. Partiendo de esta perspectiva, el relativismo cultural sostiene que los valores morales son dependientes de cada sociedad o individuo, que no puede haber un juicio moral superior, unos sistemas de valores que puedan ser preferidos y, por tanto, compartidos (aunque sí puede haberlos que beneficien o sean más útiles a unos grupos o individuos que a otros).

En términos generales, como dice el antropólogo Marvin Harris, “toda pauta cultural es, intrínsecamente, tan digna de respeto como las demás”. Los antropólogos, acostumbrados al contacto con culturas diversas, consideran que relativismo y tolerancia, la actitud de respeto ante las diferencias, se dan la mano. Esta sería la cara positiva del relativismo. La negativa sería el indiferentismo, que a la larga puede derivar en la igualación de todos los valores, aunque puedan chocar o ser incompatibles, por ejemplo si nos toca tolerar la uniformización impuesta o la eliminación de la diferencia, es decir, tolerar la intolerancia. También es contradictorio afirmar que todo es relativo, porque implica ponerse en el punto de vista de la universalidad.

¿Estás de acuerdo en que los conflictos morales se pueden resolver razonando? ¿Equivale esto a negar el relativismo?

La constatación de la gran diversidad de códigos culturales en cualquier parte del mundo ¿ha de conducirnos a aceptar que todos sean igual de válidos?

Diversidad



A los humanos nos es propia la condición moral, esta capacidad de distinguir entre el bien y el mal, entre lo que hay y lo que debería haber.

Pero ¿qué valores llenarán esta capacidad moral? En todas partes se observa una increíble diversidad de códigos morales y de normas de conducta, demostrando así el poder y la variabilidad de la cultura.

Mientras simplemente hablamos de costumbres, la diversidad no constituye una fuente de problemas especialmente preocupante, pero aceptar que aquello que nosotros consideramos moralmente bueno pueda ser considerado malo por otros (o viceversa) conlleva graves problemas. Aceptar que todo depende de cada persona o cultura puede llegar a tener consecuencias muy peligrosas (que la mujer sea considerada a todos los efectos inferior al hombre, por ejemplo).

¿Qué criterio determina cuáles son los valores correctos? ¿Existen, de hecho, unos únicos valores correctos? ¿Por qué se deben respetar unos valores y no otros?

Se trata de saber, cuando decidimos la dirección de nuestra propia vida, si esto responde a razones que podemos ofrecer a los demás o es consecuencia de una pura manifestación de tendencias personales en la que no hay espacio para la búsqueda racional.

Los contenidos de la moral


Hombres y animales han de adaptarse al medio, pero hay una diferencia básica entre nosotros y ellos: en el animal son las capacidades biológicas las que han ido ajustándose hasta alcanzar un severo equilibrio; en el hombre son las capacidades artificiales, nuestras capacidades para operar con artefactos en el medio, las que han permitido la supervivencia. Esto ha sido resultado de nuestra abstracta inteligencia, que nos ha distanciado de la naturaleza abriéndonos al reino de la libertad, es decir, al ámbito de la posibilidad, de la elección y de la preferencia. De ahí proceden también los distintos ideales de vida de que se ocupa la moralidad.

Efectivamente, las personas somos seres morales y compartimos la capacidad de establecer valoraciones morales. Diferimos, no obstante, en las normas concretas, en los códigos específicos de valores con que llenamos esta capacidad, que es lo que llamamos propiamente "moral". Esta diversidad conduce inevitablemente a preguntarnos quién tiene razón, cuál de las valoraciones es la correcta, qué es lo que en realidad está bien o mal, y esto es lo que se conoce como reflexión "ética".

Dejo aquí algunas preguntas, que pertenecen a esta reflexión ética, para que vayáis meditando y comentando sobre el contenido del tema.

¿Te parece que lo que está bien está bien y lo que está mal está mal, o que esto depende de cada persona o cultura? ¿Cómo podríamos descubrir los auténticos valores en el caso de que los hubiera? ¿Pueden hallarse valores universales o estos son todos relativos a un marco de referencia sociocultural o histórico? ¿Pueden encontrarse patrones únicos de valoración? ¿En qué se fundamentan?

¿Hay unos mínimos irrenunciables para que la vida humana sea vivida con dignidad? ¿Qué piensas de los llamados “derechos humanos”? ¿Crees que la tolerancia puede ser el más importante de los valores?

¿Lo habéis comprendido?

¿Por qué las ciencias no nos dicen lo que tenemos que hacer con la tecnología?

¿De qué pregunta kantiana se ocupa la ética? ¿Qué es? ¿Por qué los humanos tenemos sistemas morales?

¿Cuáles son los dos ámbitos en que se desarrolla la vida humana?

¿Qué contribuye más a llevar una buena vida?

Diferencia entre moral, inmoral, amoral.

¿Qué significa valorar?

¿Qué es la capacidad moral?

¿Puede haber moral sin ética? ¿y ética sin moral?

Define intelectualismo y emotivismo moral.

¿Cómo entiende Konrad Lorenz la moralidad?

Kohlberg: estadios del desarrollo moral. Explícalos.

¿Qué es la pirámide de Maslow?

Funciones de la moral.

¿Qué es la libertad? ¿Por qué la Ética la implica?

¿Qué es el determinismo? Clases.

Explica la diferencia entre determinismo y condicionamiento.

¿Qué decía Spinoza de nuestra libertad? ¿Cómo calificarías a este filósofo?

Explica el argumento del asno de Buridan.

¿Qué diferencia hay entre conocer y pensar según Kant?

¿Cómo distingue Bergson entre el mundo físico y el de la conciencia?

¿Qué caracteriza a los seres humanos según Sartre?

¿Cómo defiende Savater la libertad?

Define autonomía y heteronomía.

¿Crees que existe libertad en el estado de naturaleza?

Fuentes principales de los malentendidos y la confusión.

Herramientas para pensar mejor: ambigüedad y polisemia


Muchas son las fuentes de los malentendidos y de la confusión, y de que no podamos llegar a entendernos a veces. Dos palabras distintas, con orígenes distintos y significados también distintos, pueden haber llegado a tener la misma forma. Así un "bote", de botar, y una embarcación pequeña. Es lo que se llama homonimia.

También una misma palabra ha podido dar lugar a significados diferentes, como "banco", conjunto de peces, o institución de préstamo, o utensilio para sentarse. Es lo que se llama polisemia.

También se dan confusiones con el cambio de alcance en la significación que se provoca con el paso del tiempo o la diferencia de contexto. "Rico" no significa lo mismo en Manhattan y en un poblado del Camerún. Del mismo modo que "infiel" no se aplica a las mismas situaciones en todas las culturas, ni "buenas condiciones higiénicas" era lo mismo hace un siglo que ahora.

Señala los problemas que aparecen en los siguientes ejemplos:

-Paso mucho tiempo sentado en el banco.
-Debes estar harto de tener cerca tanto dinero y no poder cogerlo.

-Le aseguro que es oro de buena ley.
-Me tranquiliza. No quisiera en modo alguno comprar una pieza de origen fraudulento.

-El universo sigue leyes. Si existen leyes, existe un legislador. Por tanto existe un legislador del universo que llamamos Dios.

La conquista de la libertad


Nuestra autonomía personal es el resultado de un desarrollo paulatino, pues nacemos sin ella como todos sabemos. La libertad es una conquista, el resultado de un camino costoso, el producto de un crecimiento interior y del desarrollo de nuestra inteligencia, que pone distancia entre el estímulo y la respuesta, entre la naturaleza y nosotros mismos.
"Sólo los educados son libres", decía Epicteto. En la selva no hay más libertad que la obediencia al instinto: en eso consiste la espontaneidad natural, una libertad más supuesta que real. En el mundo humano, sin embargo, a más conocimiento más autonomía; a mas razonamiento, más capacidad para marcarse un rumbo; a más criterios de elección, más libertad. Porque de nada sirve la información si no sabemos qué hacer con ella, y esto implica analizarla racionalmente. Por otra parte, sin la constitución de criterios, de pautas de valoración propias, no existe auténtica capacidad de elección.
¿Estás de acuerdo?
¿Serías capaz de construir algún texto breve e incisivo (un apotegma, como el de Epicteto) relacionado con la libertad?

Dos conceptos importantes


Heteronomía (de heteros, otro, y nomos, ley): dependencia de otro u otros, individuos o factores externos al sujeto de la acción, que, por tanto, no es libre.

Autonomía (de autos, uno mismo, y nomos, ley): capacidad de darse a uno mismo la ley o el precepto que lo ha de regir. Determinarse a actuar de acuerdo con la propia conciencia y libertad personal. Autodirección y no dirección ajena.

¿Te consideras autónomo o heterónomo?

Los defensores de la libertad


Los defensores de la libertad se apoyan, por un lado, en la evidencia: la sensación de libertad que experimentamos al actuar cotidianamente. ¿Cómo podría explicarse desde el determinismo?

Entre los pensadores medievales, se atribuye a Jean Buridan una ingeniosa argumentación por reducción al absurdo que planteaba que un asno, en presencia de dos montones de paja exactamente iguales y a la misma distancia, de modo que las fuerzas que lo moverían en una u otra dirección serían exactamente iguales, no podría decidirse nunca y moriría de inanición. Como parece evidente que no habría de darse este caso absurdo, se supone que, incluso en un asno, la voluntad sería capaz de sobreponerse a las circunstancias.

Kant distinguía entre conocer y pensar. En sentido estricto, conocer significa establecer relaciones de causa y efecto. Este es el ámbito de la ciencia. Pensar es plantearse ciertas posibilidades como ideas razonables o necesarias bajo alguna consideración, aunque no demostrables.

Henri Bergson distinguía entre el mundo físico y el de la conciencia, como dos cosas distintas, no pudiéndose aplicar al segundo las leyes causales del primero, debido a que en éste no existe la repetición, ni la constancia de efectos de situaciones equivalentes que se dan en el otro.

Sartre insistía en que, a diferencia de un piedra o de una flor, lo que caracteriza a los seres humanos es que no estamos definidos y acabados, sino que hemos de elegir lo que hacer con nuestras vidas. A diferencia de cualquier otra criatura, el hombre, primero existe y luego construye lo que es. En términos filosóficos: su existencia es anterior a su esencia.

Está también la prueba del filósofo romano que cita Savater en su Ética para Amador. Discutiendo un filósofo romano con un amigo que le negaba la libertad, comenzó a golpearle con su bastón sin atender ninguna de sus súplicas para que se detuviera. ¿No decías que no somos libres y que no tenemos más remedio que hacer lo que hacemos? Pues no gastes saliva en balde: soy automático. Hasta que el amigo no reconoció que el filósofo podía dejar libremente de pegarle, éste no cesó en su apaleamiento.

¿Te han convencido estos argumentos? Haz una evaluación de cada uno de ellos.

Determinismos


¿Tomamos nuestras decisiones libremente o son el resultado de las causas y factores que operan sobre nosotros? ¿Está ya escrito nuestro porvenir?
En sentido filosófico, hablamos de "libertad de elección o decisión", o de "libertad de acción". Esta noción filosófica se opone a lo que se denomina "determinismo", que es la doctrina que niega la libertad de elección de las personas. Hay varias clases, como vamos a analizar a continuación.
El determinismo religioso o teológico era sostenido por los reformadores protestantes en el siglo XVI, quienes estaban convencidos de que Dios, en su infinita sabiduría, conoce perfectamente nuestro destino final, al que estamos, por tanto, destinados previamente: predestinados. Rechazaban además la influencia de nuestras obras en ese destino. Eso sería, pensaban, dar demasiada importancia al hombre (además, estaba presente el escándalo de las indulgencias). Es sólo por Dios, y por el don de la fe, que nos salvamos.
Erasmo, reformador católico, decía que esta posición nos conduce directamente al absurdo moral, pues ¿para qué la recompensa si no hay mérito de ningún tipo?
¿Qué os parecen las posiciones respectivas de Erasmo y de los luteranos?
Además del determinismo religioso y podemos citar también los determinismos científico, sociológico, histórico, psicológico, astrológico...
La ciencia nos dice que todo en el universo está sujeto a un orden natural, unas leyes, unas regularidades. ¿Por qué va a escapar a eso el ser humano? ¿Cómo conciliar ese orden universal y la libertad? ¿Si todo depende de causas y cada causa provoca un efecto, en qué pueden consistir nuestras supuestas elecciones? Spinoza decía que nuestra libertad era una ilusión derivada del conocimiento de nuestros deseos y de la ignorancia de sus causas. ¿Estás de acuerdo?
¿Estás de acuerdo en pensar que todo lo que somos es un producto de los genes que actúan sobre nosotros? ¿Crees que todo lo que pensamos es resultado del medio social en que nos hemos educado o de la época histórica en que nos ha tocado vivir? ¿Dirías que lo que cada uno hace depende de su temperamento o constitución psicológica? ¿Admitirías que los astros que nos vieron nacer en determinada conjunción son los responsables de lo que somos?

Libertad de acción y elección



La libertad, entendida como capacidad de elección, es condición sine qua non para entender el mundo humano y las acciones del hombre. Sin ella no hay mérito ni culpa, ni responsabilidad moral. Hablar de Ética presupone nuestra libertad. Ocuparse de cuestiones éticas significa ocuparse de por qué los humanos deberíamos hacer unas cosas en lugar de otras. Significa ocuparse del hecho mismo de elegir. Sólo respecto de lo que no es automático ni forzado puede predicarse que es bueno o malo.

Pero el término libertad encierra significados diversos. Hablamos de libertad de acción para realizar lo que hemos decidido sin coacciones externas. Es una libertad social y política, más que filosófica, referida a la supresión de imposiciones que nos impiden ser y hacer lo que queremos. Claro que esta libertad requiere límites para que podamos disfrutar todos de ella y tanto como sea posible.

¿Qué límites os parecen los fundamentales?

¿Consiste la libertad, simplemente, en hacer lo que a uno le da la gana?

¿No es cierto que, bajo la bandera del "hago lo que quiero", se acaba haciendo lo que quiere el grupo de amigos o las presiones publicitarias y sociales, o aquello a que nos inclina el estado de ánimo o incluso las oscilaciones hormonales?

jueves, 2 de mayo de 2013

Funciones de la moral


La moral tiene una doble función social. Por un lado regula las acciones entre los hombres para contribuir a mantener y asegurar un determinado orden social. La policía o los tribunales tienen el mismo objetivo pero usan medios compulsivos externos. La moral persigue una integración profunda, un control interiorizado, esto es, que los individuos acepten íntima y libremente los fines, principios, valores e intereses dominantes en una sociedad dada, evitando el más costoso recurso a la fuerza o coerción.
Por otro lado, la moral contribuye a la cohesión grupal a través de sus valores.
Por supuesto, la reflexión ética es la que pone esto de relieve y la que cuestiona, si llega el caso, la conveniencia de esos fines, principios, valores e intereses para alcanzar la vida buena. Lo más importante es entender que sólo entre humanos nos hacemos humanos de forma plena, lo que es válido para el lenguaje, la inteligencia y la moral.

¿Eres capaz de distinguir entre las ideas de conformidad exterior e interior? ¿Comprendes las ventajas del control interiorizado? ¿de la cohesión?

Pero estas funciones sociales no son únicas. El mundo moral ejerce un papel de guía, de orientador vital, y también ocupa un espacio central en la autoestima de las personas. Aparte el poder, la riqueza o la inteligencia, sentirse buenas personas nos reconforta y hace que nos valoremos. La capacidad moral está inscrita en nuestra naturaleza y la satisfacción que puede proporcionarnos es insustituible.

¿Cuál de estas funciones de la moral te parece la principal?

La pirámide de Maslow


Un modo similar de expresar esta idea del crecimiento moral lo encontramos en Abraham Maslow. Maslow fue un psicólogo humanista estadounidense. Analizó la estructura general de la motivación humana y convirtió en muy popular su pirámide motivacional, que establece la jerarquía de nuestros motivos de actuación.
La pirámide, pues, es en realidad una escala que plantea la idea de que sólo a medida que se van satisfaciendo las necesidades que ocupan los escalones inferiores van surgiendo las que ocupan los escalones superiores. De modo que tenemos en el ser humano una prioridad de lo fisiológico en el orden genético, y una prioridad de las necesidades de autorrealización en el orden jerárquico. La moralidad formaría parte de esta última escala de prioridades.


Lo que caracteriza al ser hunano es la última parte, la cúspide de la pirámide, que puede adquirir autonomía funcional, ejercer control e incluso oponerse a lo que se halla en la base.
Al igual que Kohlberg, tampoco Maslow cree que todo el mundo pueda alcanzar estos niveles más altos de desarrollo.


¿Estás de acuerdo con este sonriente señor?

viernes, 26 de abril de 2013

El desarrollo de la capacidad moral



Lawrence Kohlberg, siguiendo la línea que había iniciado Jean Piaget, distinguió seis estadios en el desarrollo moral, distribuidos en tres niveles: preconvencional, convencional y postconvencional.
En el primero, el niño que no entiende de normas, sólo las respeta por interés propio (obtener satisfacción o evitar sufrimiento). Recompensas y castigos son las únicas influencias que admite su conducta. La interacción se basa en el intercambio.
En el segundo, se descubre la existencia de las normas y se buscan regularidad y explicaciones de la conducta. El desarrollo de la inteligencia y la imaginación permite ponerse en el lugar de otro y entender la "regla de oro".
En el tercero, se entiende que las normas pueden modificarse para servir mejor a nuestros valores. Poner en duda ciertas normas puede ser benéfico para mejorar la convivencia. Aquí tienes un esquema general.


¿En qué estadio crees que te encuentras ahora?

El origen de nuestra capacidad moral


¿Crees que los valores se adquieren a través de la razón? ¿Piensas que el bien y el mal son ideas que pueden conocerse? ¿O crees que no son ideas sino sentimientos?

La primera posición se denomina "intelectualismo moral" y fue defendida por Sócrates. La segunda "emotivismo", y fue la posición del ilustrado escocés David Hume.

Para los espiritualistas, la capacidad moral es la muestra más palpable de nuestra condición espiritual: nada se enfrenta más claramente a nuestras tendencias instintivas que la moralidad. Pero para Konrad Lorenz, el conocido etólogo, la moralidad es fruto de la evolución, y existe para compensar nuestra capacidad destructiva. La agresividad tiene funciones positivas (permite jerarquizar y organizar los grupos, distribuir el territorio y los alimentos y optimizar los emparejamientos) pero necesita ser moderada por ciertos mecanismo inhibidores para no dificultar la supervivencia de la especie (como la repulsa por el sufrimiento de nuestros semejantes).

El caso es que esos mecanismos inhibidores no se hacen patentes en la moderna guerra tecnológica, lo cual es un enorme peligro.

Ética y moral



A nuestra naturaleza corresponde la capacidad de valorar, es decir, de encontrar unas cosas preferibles a otras. Para ello las personas disponemos de conciencia moral, de capacidad para distinguir entre el bien y el mal, entre lo que es y lo que debería ser.

¿Crees que tiene el inmoral más posibilidades de vivir de un modo gratificante, satisfactorio, incluso eficaz?

Las personas tenemos capacidad moral, capacidad para distinguir entre lo que hacemos y lo que deberíamos hacer. A partir de ella, las sociedades, los grupos y los individuos establecen unos códigos de conducta. Las normas no son las mismas en todas partes, no todos consideran buenas las mismas cosas, pero también hay muchas coincidencias en cuanto a los valores fundamentales. El valor de la vida humana, por ejemplo, parece ser una constante. Pero la extensión con la que se aplica este valor varía. Unos piensan sólo en la vida propia y en la de los allegados, en la vida de los miembros de nuestro propio grupo, y otros piensan en la vida de cualquier ser humano o incluso en la de nuestros parientes los simios (en el enlace tienes la página del Proyecto Gran Simio).


Los códigos morales existen en todas partes. Y la filosofía moral o Ética es la reflexión sobre las condiciones que los hacen posibles y sobre los fundamentos de su validez.

¿Puede haber moral sin ética? ¿y ética sin moral?

jueves, 4 de abril de 2013

La buena vida y la vida buena


El campo de la Filosofía, según Kant, se resume en tres grandes preguntas: ¿Qué puedo saber? ¿Qué debo hacer? ¿Qué me cabe esperar? De la segunda se ocupa la Ética, que reflexiona sobre los criterios que deben guiar nuestra actuación en la vida.

Nuestra vida no está tan predefinida como la de otros seres. Nosotros no estamos simplemente en el mundo: nos corresponde construirlo y construirnos. Como dice Fernando Savater, podemos optar, elegir lo bueno o conveniente para nosotros, pero, por ello, podemos equivocarnos, cosa que no hacen otros seres vivos, de modo que parece prudente fijarnos bien en cómo actuamos y adquirir una forma de saber vivir. Y saber vivir no es conformarse con lo que nos pasa sino decretar lo que debería pasar.

Hechos y valores son los dos grandes ámbitos en que se desarrolla la vida humana. Los primeros se refieren a lo que hay o es, lo que acaece, aquello que la ciencia puede investigar, lo que hacemos. Los segundos se refieren a lo que debería haber o deberíamos hacer, a lo que apreciamos. Esto es lo que la filosofía moral aspira a regular.

Piensa:

“Qué debemos hacer” puede ser entendido de dos maneras fundamentales: “qué debo hacer para que las cosas me vayan bien” y “qué debo hacer para actuar correctamente”. ¿Cuál es la diferencia?

¿Qué contribuye más a llevar una buena vida? Sin duda, la determinación clara de nuestras prioridades, porque luchar a la vez por cosas contradictorias es evidente que no puede hacernos vivir bien. Pero para tener una buena vida ¿me conviene comportarme moralmente o seguir una vida buena?

¿Sabes qué diferencias hay entre moral, inmoral, amoral, desmoralizado? ¿Tiene el inmoral más posibilidades de vivir de un modo gratificante, satisfactorio, incluso eficaz? ¿Crees que hay diferencia entre el corto y el largo plazo?

La dimensión moral del ser humano y la libertad


Las ciencias avanzan y nos suministran nuevas herramientas, con aplicaciones maravillosas y también terribles. Pero no es la ciencia misma la que tiene que decirnos qué uso hacemos de ellas. No son las leyes naturales las que deciden sobre eso: es el hombre mismo.

Tampoco en la vida cotidiana podemos someter todas nuestras decisiones a la mera costumbre. Los humanos tenemos la suerte (tal vez la condena, según Sartre) de poder elegir qué hacemos con nuestras vidas.

¿Cómo es posible esto si formamos parte de una naturaleza regulada por leyes generales que no podemos desobedecer? ¿Cómo, si estamos formados por los mismos átomos que constituyen el resto de las cosas sometidas a relaciones de causa y efecto? ¿Hasta qué punto tenemos realmente la capacidad de elegir? ¿Somos libres y responsables de nuestros actos o somos títeres en manos de las fuerzas naturales que controlan nuestro destino? ¿Crees que puedes decidir voluntariamente o que tus decisiones son resultado de tu genética, de la química neuronal, de la educación o de los hábitos sociales que han ido modelando tu vida?

domingo, 31 de marzo de 2013

¿Lo habéis comprendido?


¿La lengua es hija de los humanos o los humanos somos hijos de las lenguas? ¿Se puede cambiar el mundo cambiando las palabras?

¿Qué es el arte? ¿Cuáles son sus funciones principales? ¿Qué distingue una auténtica obra de arte?

¿Qué entiende el dadaísmo por modificación radical del ángulo contemplativo? ¿Cómo influye eso en el arte? ¿Está el arte en el ojo del contemplador? ¿Cómo llega el arte a nosotros?

¿Tiene el goce estético relación con nuestros intereses práctico? Explícalo.

¿Cómo llega el arte a nosotros? ¿Qué es lo esencial del arte: forma o contenido?

¿Dónde reside el mérito artístico? ¿Cuál es el fin primero del arte? ¿Consiste el arte en la creatividad?

¿El concepto de arte es valorativo? Explícalo.

¿Por qué decimos que el goce estético es desinteresado?

¿Cuál es el origen del fenómeno religioso? ¿Cómo se manifiesta?

¿Qué es la religión? ¿Qué reconocimiento le sirve de base de partida?

¿Qué quiere decir que la religión tiene un fuerte componente de identidad?

¿Qué caracteriza a la ciencia? ¿Qué diferencias hay entre el lenguaje científico y el lenguaje ordinario? ¿Por qué existen esas diferencias?

¿En qué basamos siempre la estructura condicional del razonamiento? ¿Cuántas formas válidas tiene?

Herramientas para pensar mejor: estructuras lógicas condicionales


Una de las herramientas principales de nuestro razonamiento es la que llamamos estructura condicional, es decir, la posibilidad de relacionar unos hechos que denominamos antecedentes con otros que denominamos consecuentes. Así sabemos que si todos los virus son inmunes a los antibióticos y descubrimos en un análisis que estamos afectados por un virus, no vale la pena perder el tiempo combatiendo nuestra infección con ellos. También, en sentido inverso, sabemos que si el cobre es conductor de la electricidad y tenemos un objeto que no sabemos de qué está hecho, si no es conductor podemos descartar que sea cobre.

La primera estructura de razonamiento ya la conocéis: es el modus ponendo ponens (el modo afirmativo del razonamiento condicional). La segunda, también: es el modus tollendo tollens (el modo negativo). Son formas válidas de razonar. Pero cuidado con sus imitaciones fraudulentas. Si alguien os asegura que con tal profesor se aprueba siempre que se estudie no podemos concluir que quien no estudie no aprobará (falacia del antecedente). Del mismo modo si alguien ha aprobado no puede concluirse necesariamente que haya estudiado (falacia del consecuente).

Podéis comprobar todo esto realizando las cuatro tablas de verdad.

El simbolismo científico


Terminamos el tema hablando de la tercera y última de las grandes construcciones simbólicas humanas: la ciencia. Si la mirada artística proporciona goce estético y la religiosa sentido y consuelo, la mirada científica proporciona seguridad y estabilidad. La ciencia se caracteriza por su generalidad y es un conjunto de hipótesis, conceptos, leyes y teorías que nos sirven para ordenar e interpretar el mundo y hacerlo más previsible.

El lenguaje que usamos en la vida cotidiana no se caracteriza por ser muy preciso, sino que es vago y ambiguo. La ciencia, sin embargo, utiliza un sistema simbólico propio, sea formal (sin contenido empírico) o no formal (con contenido empírico), pero siempre especialmente diseñado para el cálculo, la previsión, la claridad y la univocidad.

¿Qué precio crees que pagan los científicos por todo eso?

El simbolismo religioso


Después de nuestro análisis del fenómeno artístico, pasamos ahora a considerar objeto de reflexión otro importante fenómeno cultural humano: la religión, que acompaña al hombre desde sus orígenes. Su base es un sentimiento que resulta de la conciencia de nuestra finitud y de nuestro deseo de permanencia.

En efecto, el sentimiento de nuestra pequeñez ante el mundo y ante las fuerzas de la naturaleza (que son el primer objeto de adoración religiosa), y una conciencia de la muerte y el deseo ferviente de superarla: he aquí, probablemente, el origen de toda experiencia religiosa.

La religión se manifiesta como un conjunto de rituales para ahuyentar el temor ante la desaparición física y ante todo cuanto amenaza a la existencia humana (dolor, violencia, poder destructor de la naturaleza...). También como un conjunto de mitos y leyendas que hablan de un mundo de ultratumba y de fuerzas sobrenaturales, de espíritus dotados de poderes inmensos. El sacerdote (o brujo, o chamán, o gurú o hechicero, según las culturas) es el experto encargado de cuidar del ritual y las creencias, es el mediador entre el mundo sagrado y el mundo profano.

La religión es un sistema de creencias y prácticas relativas a las cosas sagradas, extraordinarias, que dan el sentido a las cosas profanas, ordinarias. Es un hecho humano específico, que tiene un fuerte componente de identidad y que es expresión de valores fundamentales. Parte del reconocimiento de una realidad suprema, separada, invisible, que confiere sentido último a la propia existencia visible, concreta, y al conjunto de la realidad y al curso de la historia.

Este sentido último no es un sentido racional, porque se basa en la fe, pero tampoco necesariamente antirracional, como decía Tomás de Aquino... ¿O sí? ¿Qué pensáis de todo esto?

Analiza los siguientes puntos de vista:
"Creer en un Dios -decía Wittgenstein- es concebir que la vida tiene un sentido".
Bossuet: “Todo el bien viene de Dios, todo el mal de nosotros solos”.
"La religión sólo es odiosa cuando desemboca en el odio o la violencia: ya no es religión, es fanatismo". (André Comte-Sponville)
¿Estás de acuerdo en que no debería permitirse bromear con los símbolos religiosos o crees que forma parte de la libertad de expresión?

¿Crees que lo sagrado tiende a desaparecer de la cultura moderna?

La representación de la belleza


Mujeres corriendo por la playa, Picasso
Aunque no todo artefacto sea una obra de arte, una obra de arte es un artificio, un producto humano, un artefacto. El arte es un artificio relacionado con la belleza, aunque haya también belleza más allá de las obras humanas, en las cosas naturales.

Lo que caracteriza el arte, lo que distingue a una auténtica obra de arte, es su capacidad para producir una emoción estética: una forma de goce o placer sin relación con ningún interés práctico, sino con la simple percepción de la belleza. Una obra de arte es un artificio que no tiene que satisfacer un propósito utilitario, sino estético.

El arte llega a nosotros a través de lo sensible. La percepción de lo bello es resultado de la interacción entre el espectador (con su sensibilidad) y la obra artística. Pero, cuidado, el arte no es necesariamente la representación de una cosa bella, sino, más bien, la representación bella de una cosa. En ella lo esencial no es el contenido (la cosa bella), sino la forma (la representación bella). Las auténticas obras de arte comparten esta forma bella, una propiedad difícil de definir en la que existe armonía, proporción, habilidad especial, maestría, creatividad... Las personas sensibles y educadas las reconocen intuitivamente, de un modo sensible e inmediato.

El concepto de arte es valorativo, es un valor que otorgamos a algunas obras humanas. Pero el valor atribuido a ciertos objetos por el esnobismo o por el afán de poseer lo que se considera único o exclusivo, no guarda siempre relación con el mérito artístico. Un objeto artístico no es una reliquia ni su esencia es el alto precio. El mérito artístico, que es lo que atribuimos al autor de una obra de arte, no reside sólo en la obra sino en el estilo personal, y valoramos más en él la creatividad del autor original que la habilidad de un posible imitador.

En efecto, la creatividad es uno de los aspectos más importantes del mérito artístico, pero tampoco el único. No debe serlo. Muchas de las cosas que se exhiben en los museos de arte moderno son creativas y originales, pero no llegan a ser arte aunque sorprendan, porque ni conmueven por su belleza, ni proporcionan goce estético. También lo absurdo y antiestético puede ser original.

¿Qué es el arte? ¿Está en el ojo del observador? Sí, claro. Los juicios de arte son juicios de gusto, pero no son simplemente la expresión de preferencias individuales y es por ello razonable esperar que otros individuos coincidan con ellos. Según Hume, surgen del sentimiento. De un sentimiento estético que compartimos (o que puede compartirse). La belleza de un objeto depende de su capacidad de afectar al observador y esto sugiere que la respuesta emocional estética dependerá no solamente del objeto mismo, sino del aspecto de éste que contemple o en el que se concentre el observador. Pero, en cualquier caso, los debates sobre la belleza y el estudio de las obras de arte educan nuestra sensibilidad artística, nuestro buen gusto, sin el cual muchas obras de arte pasan o pasarían desapercibidas.

El arte no es necesariamente reproducción o copia de la realidad. Tampoco ha de albergar fines moral o sociales. El fin primero del arte es producir belleza y, a través de ella, deleite, placer, goce estético desinteresado. Este goce estético desinteresado es una emoción agradable que no recompensa la satisfacción de necesidad alguna. El arte es simplemente la expresión de la belleza. Y el gusto artístico, el sentido estético, es nuestra capacidad para disfrutar del arte, nuestra facultad para apreciar lo bello.

viernes, 15 de marzo de 2013

La reducción al absurdo de Piero Manzoni


El 12 de agosto de 1961, en ocasión de una exposición en la Galleria Pescetto de Albisola Marina, Piero Manzoni, un excéntrico artista que murió muy joven, presentó por primera vez en público esta "obra". El precio establecido por el artista para las 90 latitas (rigurosamente numeradas) correspondía al valor corriente del oro.

Y tú... ¿qué piensas?

Dalí, maestro de sueños


Este documental sobre la vida y la obra de Salvador Dalí, una de las máximas figuras del movimiento surrealista, tiene varias partes y puede verse completo en You Tube.

Dadaísmo



Me gustaría que pulsarais el siguiente enlace y que aprendierais todo lo que este movimiento anti-arte nos puede enseñar sobre el arte. Porque, en efecto, el Dadaísmo es la negación del arte tradicional o convencional, del arte dedicado, según el movimiento Dadá, tan sólo a modificar los objetos. Lo que el Dadaísmo se propone, sin embargo, es la modificación radical del ángulo contemplativo, del punto de vista del contemplador. Y para ello, lo primero, es cambiar nuestra perspectiva sobre el uso que damos a los objetos. Ahí está, según Dadá, la esencia del arte. ¿Estáis de acuerdo?

Mayorías y minorías

Waterfall
He preguntado a mucha gente por los enigmáticos dibujos de Escher y casi todo el mundo le gusta este artista holandés. Podemos decir que es muy popular (en Internet encontraréis muchas otras obras suyas). Lo interesante es pensar por qué existe un aprecio universal o casi universal de este pintor e ilustrador contemporáneo, convertido muy pronto en clásico.
Tambien tenemos que pensar en lo que sucede con otros artistas. Van Gogh, por ejemplo, no vendió un cuadro en su vida. No le gustó a nadie en su tiempo, o a casi nadie, mientras que ahora gusta a todo el mundo o a casi todo el mundo.

Cottages
¿Es artística sólo la belleza que gusta a las mayorías? ¿Por qué cambia la apreciación de las mayorías sobre el arte? ¿Por qué hay también coincidencias artísticas mayoritarias?

Relativity

El simbolismo artístico


Caballos azules, Franz Marc
El lenguaje es el instrumento principal de que disponemos para dar significado y para representarnos el mundo, pero no es el único, hay otras formas simbólicas.

En primer lugar, el arte, un universo simbólico de imágenes, formas y sonidos capaz de producir en nosotros un sentimiento singular que llamamos experiencia estética. Es una forma simbólica con una función doble: la función de representar la realidad (imitándola, en el arte figurativo, o recreándola, en el arte no figurativo) y la función de expresar nuestro estado de ánimo.

Picasso pintó uno de los rostros más dramáticos de la historia de la pintura
La facultad de representar o figurar el mundo, como hemos visto, es un rasgo singular de nuestra especie. Con ella damos a luz un mundo de imágenes, formas y cadencias musicales capaz de producir en nosotros un sentimiento, una emoción, que llamamos experiencia estética. La experiencia estética es la del placer, agrado o gusto que sentimos delante de la belleza. Podemos representar la realidad de modo mimético, imitándola o copiándola de la naturaleza, que es como se entendía tradicionalmente el arte, y podemos también recrearla, usando la potencia de nuestra imaginación, de manera no figurativa, abstracta o simbólica: éste es el arte como creación pura, más propio del presente.

La pintura figurativa también puede ir más allá de las apariencias.
Inocencio X, Velázquez
El arte es también un vehículo ideal para la expresión de nuestros sentimientos, deseos e intenciones. Con él somos capaces de materializar, en cierta medida, la vida del espíritu. Con un lenguaje no necesariamente verbal, el arte favorece la comunicación humana y contribuye a nuestro desarrollo como personas.

¿En qué consiste el arte? Esta es la pregunta básica que subyace a toda reflexión filosófica sobre la materia. El arte unas veces ha tenido fines rituales o religiosos y otras ha pretendido simplemente decorar o entretener. En el siglo XX se llegó a una situación en la que prácticamente cualquier cosa puede ser arte, lo que ha introducido gran confusión en este campo de la estética.

¿Qué crees que es el arte? ¿Está en el ojo del observador o está en los objetos? ¿Puede ser todo una obra de arte? ¿Qué posee más valor artístico, una pintura original o una falsificación perfecta? ¿Por qué?