Lecciones para pensar mejor: la argumentación o razonamiento


La filosofía y la ciencia se construyen con argumentos. No hay ninguna buena idea filosófica o científica si no se puede fundamentar. Los argumentos son formas de justificación racional para nuestras creencias y están formados por dos clases de proposiciones llamadas premisas y conclusión. Las premisas son el punto de partida, normalmente proposiciones que hemos aceptado como verdaderas, y la conclusión es el punto de llegada: aquello que queremos sostener. Si uno rechaza una premisa el argumento fracasa. Del mismo modo, entre premisas y conclusión tiene que haber una relación que justifique racionalmente el paso de unas a otra. De no ser así el argumento también fracasa.

Hay diferentes formas de justificación racional, pero las tres más importantes son la deducción, la inducción y la abducción.

La deducción es la más rigurosa, propia de las ciencias formales y consiste en un encadenamiento lógico de proposiciones a partir de las relaciones que se dan entre sus elementos.
Todas las alubias de este saco son blancas. Esta alubia procede de este saco. Por tanto, esta alubia es blanca. 
La deducción, si está bien hecha, no admite dudas, pero no nos informa de nada que no esté ya contenido en las premisas: explica, pero a duras penas extiende el conocimiento.

No siempre, en la vida real (que no es la vida de las matemáticas o la lógica), podemos usar justificaciones deductivas en nuestros argumentos, de ahí que hayamos de emplear también la inducción o la abducción.

La inducción es la generalización consistente en el análisis de casos particulares y en la extracción de una conclusión general a partir de ellos.
Esta alubia es blanca y procede de este saco. Igual que ésta y ésta y ésta otra. Por tanto, todas las alubias de este saco son blancas. 
Se trata de una presunción basada en la regularidad de los casos o en la probabilidad. Extiende el conocimiento, pero no está exenta de duda porque no solemos agotar los casos antes de extraer la conclusión.

La abducción es el razonamiento hipotético, el razonamiento en favor de la mejor hipótesis.
Todas las alubias de ese saco roto son blancas. He ahí unas cuantas alubias blancas desperdigadas por el suelo. Deben haberse caído de ese saco. 
Ni que decir tiene que la mejor hipótesis (dadas las circunstancias, dado el análisis que hemos hecho, dados los datos disponibles, dadas nuestras capacidades) no tiene por fuerza que coincidir con la verdad.


¿Con qué tipo de razonamiento relacionas este chiste?

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