El jardín

Hace mucho, mucho tiempo, en las afueras de Atenas, en una casa con huerto, Epicuro abrió su Jardín. "Jardín" era el nombre que le puso a su escuela de filosofía. En ella se reunía con sus discípulos para conversar sobre toda clase de temas, sobre la vida y la muerte, sobre los dioses y la materia, sobre el placer y el dolor, pero, sobre todo, hablaban de la felicidad.
De la felicidad de los hombres y las mujeres, libres y esclavos, ricos y pobres, porque Epicuro no excluía a nadie de su compañía. Escribió 300 libros dando cuenta de estas conversaciones y no nos ha llegado ninguno, tan sólo fragmentos. Pero en ellos, como veremos en esta misma página, brilla la sabiduría.
Imagino ahora a Epicuro rodeado de sus discípulos, bajo un emparrado, en el tiempo cálido. Los imagino charlando en el patio de esta casa mirando los olivos que crecen por los alrededores, escuchando los carros que pasan con mercancías para la ciudad, tal vez parando a alguno de sus conductores para ofrecerle alivio y refresco a cambio de noticias. Los imagino pensando sobre el mundo ahora que hemos abierto nosotros nuestro Jardín virtual.

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