A propósito de un cuento de Voltaire


Hemos leído en clase La historia del buen brahmán, de Voltaire. Y nos hemos preguntado y analizado si la reflexión puede hacernos felices.

Cierto que “El Pensador” de Rodin, no parece ser la figura de un hombre feliz. Que representa no la felicidad, sino la fatiga y el esfuerzo de dudar. Siendo la felicidad un estado duradero de satisfacción completa, no parece quedarnos muy al alcance.


Sometimos a análisis el dilema de Mill: ¿es mejor ser un humano insatisfecho o un cerdo satisfecho? ¿mejor ser un Sócrates insatisfecho o un necio satisfecho? De entrada, no todos estábamos de acuerdo.


Pero luego comprendimos que el necio, el ignorante, el imbécil feliz siente sin darse cuenta. El imbécil y su sonrisa ausente no indica una felicidad auténtica. Si la reflexión y el pensamiento no nos ayudan a ser felices habríamos de reconocer también que la felicidad no depende verdaderamente de nosotros, que no podemos esforzarnos o ejercitarnos o aprender a ser felices. Pero puede, por el contrario, que sean el pensamiento y la conciencia los que nos muestren si somos de verdad felices.

Es verdad que la reflexión puede perturbar un momento de felicidad si es anticipación de un futuro que tememos o recuerdo de un pasado doloroso. La felicidad siempre se experimenta en presente. Y la conciencia nos arroja en el tiempo. Este es el único don del imbécil: que vive en el presente.

A veces buscamos el aturdimiento para huir de nuestros malos pensamientos. Pero lo que hay que averiguar es por qué surgen esos malos pensamientos y qué significan. Muchas veces, reflexionar es la mejor manera de evitar que vuelvan a menudo a fastidiarnos la vida.

Pensando en positivo, la reflexión puede intensificar nuestra felicidad. Sobre todo porque nos dice cuál es su valor, el valor de lo que hemos vivido. Nuestra conciencia nos hace más vivos, capaces de más felicidad, aunque también de más dolor. La vida del imbécil es más estrecha, en ambos sentidos (felicidad y sufrimiento). Y, aunque la reflexión, es verdad, anticipa el futuro y hace volver el pasado, también puede proporcionarnos el reencuentro con el presente a través de los ejercicios "espirituales", es decir, intelectuales pertinentes. Por ejemplo, el epicureísmo propone una manera de pensar la contingencia de la vida, no basada en la angustia, sino en la alegría de existir en el presente, desarrollando una conciencia más lúcida del ahora que nos lleva a entender que los placeres más simples bastan para llenar de felicidad nuestra existencia.

Puede que sea la reflexión a la larga la que consiga ofrecernos algunas de las recetas esenciales para lograr la felicidad:
- Aprender a no desear lo que nos hace sufrir.
- Ser lo que se es y no intentar ser lo que no se es.
- Hacemos una idea adecuada de las cosas que nos permita precavernos contra la desilusión y sufrir un poco menos.
- Nuestro sufrimiento se puede atenuar por la comprensión de su dimensión lógica o ineluctable.
- Si no perseveramos en las ideas adecuadas iremos de desilusión en desilusión.

Decía Aristóteles que la vida teorética es un elemento esencial de la felicidad propiamente humana. Requiere educación y sensibilidad, desde luego, pero podemos gozar de ella casi desde el principio hasta el final de la existencia. Mientras que otras actividades pertenecen a momentos muy concretos de nuestro tiempo de vivir.


Por tanto ¿la reflexión nos aparta de la felicidad o es ella, al contrario, justamente lo que nos permite medirla y experimentarla verdaderamente? ¿es inútil reflexionar para ser feliz?

Comentarios

  1. Reflexionar es considerar un asunto con el fin de comprenderlo. Por tanto, es necesario entender el significado de la felicidad, para lograr alcanzarla. Por ello que queda respondida la cuestión, la reflexión es necesaria para ser felices.
    Por otro lado, Mill crea un debate, ¿cerdo satisfecho o humano insatisfecho? No obstante, ¿sabe el cerdo qué es feliz? La respuesta es que no. El animal no es consciente del sufrimiento, ya que continuamente considera el presente, sin angustiarse por el futuro ni el pasado. Para el cerdo, el bienestar se transforma en una rutina, y como toda rutina, en costumbre. Sonreirá sin saber que sonríe, porque nunca ha experimentado un estado contrario.
    Para el humano, es lo opuesto.Este recuerda el pasado, que en ocasiones le angustia. Piensa en el futuro, lo que le arroja al miedo. Sin embargo, reflexiona, lo que le lleva a comprender qué es la felicidad, y lo más importante, saber identificarla cuando la siente.
    A modo de conclusión, identificar los errores y recapacitar sobre ellos, conducirá a no cometerlos. Saber quién somos y qué necesitamos, nos llevará a la búsqueda incansable de nuestro bienestar.Todo ello a través de la reflexión, aunque esta a veces nos cree preocupaciones, y sea a su vez la solución para ellas.

    ROSA ALONSO Y CLARA VALIDIEZ. 1A BACHILLERATO.

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  2. La relación entre felicidad , reflexión y pensamiento es la idea base sobre la que Voltaire se muestra volcado. El autor expone el ejemplo de si preferimos ser un cerdo feliz o un hombre insatisfecho para hacernos pensar y reflexionar sobre algunas cuestiones.
    Desde mi punto de vista, toda felicidad requiere de un cierto conocimiento y reflexión. Debemos ser conscientes de qué somos y cuál es nuestro papel en el mundo para darnos cuenta de si estamos viviendo de manera plena y feliz. En el momento en el que nos ponemos en la piel del cerdo dejamos de ser hombre, lo que implica no pensar ni ser consciente de nuestra propia felicidad y disfrute.
    A modo de conclusión, la felicidad está directamente relacionada con el pensamiento y la reflexión. La verdadera felicidad es la que se disfruta siendo consciente de ella, encontrando nuestro lugar en el mundo y nuestro papel en él. De esta manera podremos llegar a dar con la ansiada felicidad en cualquier momento de nuestra vida.
    PABLO VERGARA CHACÓN.1ºBACHILLERATO A

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  3. No podemos alcanzar la felicidad sin saber que significa ser feliz y para ello, tenemos que recurrir a la reflexión. Por tanto: ”La reflexión puede intensificar nuestra felicidad, puede enseñarnos a ser lo que somos y no lo que no somos y puede ayudarnos a hacernos una idea adecuada de cómo es el mundo”. La mayoría de los seres humanos tenemos la capacidad de pensar y es esta la que nos diferencia principalmente de los animales. ¿Es mejor ser un humano insatisfecho o un cerdo satisfecho? En respuesta a la pregunta que nos plantea el filósofo Mill me gustaría plantear otra cuestión ¿Puede un cerdo aprender a ser feliz? El cerdo carece de verdadera conciencia por lo que no se plantea a lo largo de su vida que es la felicidad, no le interesa aprender a ser feliz porque ni siquiera sabe reflexionar sobre ello. El ser humano sin embargo, busca la manera de ser feliz, se empeña en buscar la felicidad cada día, y no se da cuenta de que a veces es ella quien tiene que encontrarnos. Pero…¿qué es la felicidad? La felicidad es la ausencia del miedo, es la falta de dolor y sufrimiento, es un estado de bienestar completo y duradero que nace de la experiencia. ¿Y por qué de la experiencia? Todas las personas necesitan vivir momentos de tristeza para saber la diferencia entre estar feliz o estar triste porque es ahí donde se empieza a aprender el verdadero significado de nuestro estado de ánimo. Es ahí donde cada uno de nosotros aprendemos que la felicidad no dura para siempre pero si, que hay momentos, lugares y personas donde reencontrarla. Por lo que en mi opinión preferiría ser un humano insatisfecho que lucha por buscar su felicidad que un cerdo satisfecho que sonríe con una sonrisa ausente y siente sin darse cuenta, sin saber si es feliz o no. Me resultaría imposible privarme del sencillo placer de sonreír sabiendo que tengo todo lo que quiero para ser feliz.

    MARTA GALIANO GUZMÁN 1ª BACHILLERATO.

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  4. No todos pueden permitirse el lujo de ser cerdos ,este mundo no podría salir a flote con una piara de cerdos risueños aunque no haya mucha diferencia con el mundo actual ... Pero a lo que me refiero es a que hacen falta persones que sacrifiquen su integridad anímica por darnos reflexiónes y conocimiento ,¿que seria el ser urbano de hoy sin todo lo que conoce ? .
    Centrándome mas en la pregunta que da pie al comentario creo que alguien que desconoce los riesgos es más feliz pero el que los conoce llegara más lejos .

    -Manuel Guillén Riego 1Bach C

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  5. La reflexión y la felicidad siempre van unidas de la mano queramos o no. Como dice este texto, los imbéciles siempre son felices ya que únicamente viven el presente, pero no son felices de verdad. Estas personas no desarrollan la experiencia para conseguir que no se repitan los errores del pasado, no piensan en un futuro feliz, sino que simplemente viven el momento. Además, muchas de estas personas aparentan ser felices, sin embargo, en el fondo, siempre tienen alguna preocupación aunque intenten esconderla o evitarla.
    Para conseguir una felicidad real y completa necesitamos hacer uso de la reflexión, ya que esta nos ayudará a alcanzar la meta de todos los seres humanos, a ser felices. Reflexionar es prever lo que necesitamos para ser felices, ya que de esta forma evitamos errores del pasado que nos provocaron tristeza y aprendemos de ellos, conseguimos conocer qué es lo que realmente nos hace felices y en qué momentos ocurre, etc. A partir de la reflexión nos conocemos a nosotros mismos y averiguamos cómo y cuándo somos felices y cómo y cuándo no lo somos, así, evitamos las situaciones de tristeza e intentamos provocamos las situaciones de felicidad.
    Reflexionar es lo más útil para ser feliz. Esta es mi conclusión, y, personalmente, lo aplico a diario para ser feliz.
    ALEJANDRO CASTILLA DE DIOS. 1º BACHILLERATO A.

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  6. David Jesús Árbol Guerrero Nº2-1ºA Bach.

    Los filósofos y literatos a lo largo de la historia se han cuestionado el papel de la reflexión y el conocimiento con respecto a la felicidad, el bien supremo que consiste en el bienestar completo y permanente. En el ejemplo de “El Pensador” observamos a una persona fatigada que no muestra precisamente felicidad pero esto no era lo que el autor pretendía mostrar. Mi opinión sobre esta cuestión es: La conciencia y la reflexión son la esencia del ser humano sin los cuales nos sería inalcanzable la felicidad pues estaríamos negando nuestra propia existencia y características que nos hacen individuos únicos.
    El pensamiento de Epicuro contempla la opción contraria a este fenómeno que Voltaire muestra en “La Historia del Buen Brahmán”. Según Epicuro: El placer como bien supremo consiste en la eliminación de los obstáculos que nos desvían de esta meta. En realidad, el hedonismo del Epicuro tiene un punto flaco que Voltaire observó: si no se conoce la tristeza y el dolor debido a que evitamos esta emoción, no comprenderemos lo que significa la verdadera felicidad.
    Se podría pensar que la ataraxia (bienestar espiritual, mental, del individuo según Epicuro) comparte cierta semejanza con la idea que suscita la historia del Brahmán o del cerdo satisfecho en contraposición al hombre insatisfecho. La felicidad no puede centrarse en el presente ya que a esto último lo llamaríamos placer, pues no es eterno. Si careces de una conciencia deformada por una vida de inexistente cultura, madurez y formación, tu realidad se verá mermada a aquello rutinario en lo que tu vida se basa para sobrevivir moldeándola así hacia una falsa felicidad. Por ello no disfrutarás de nuevas experiencias a las que te abre la reflexión y la vida teórica que Aristóteles disfrutaba y explicaba pues este placer se puede extender hasta la vejez.
    A modo de conclusión, la reflexión y el conocimiento abren caminos, no sólo laborales, si no también interpersonales y nuevas visiones del mundo para complementar la tuya, pues la carrera del pensamiento nunca acaba. Si utilizamos bien esta arma de doble filo aumentando nuestra felicidad y disminuyendo nuestros temores relacionados con el pasado, enfrentándolos, gozaremos de una vida repleta de esta utopía a la que llamamos felicidad.

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  7. Por supuesto que la reflexión nos aparta de la felicidad , y más actualmente. No hay nada más que echar la vista arriba para observar la decadencia que está sumida la sociedad , en especial la juventud. La época de la verdadera reflexión , de los verdaderos valores ya acabó. El esfuerzo de nuestros antepasados ha sido prácticamente en vano. Aún así , con todas estas desgracias , yo no elegiría ser un cerdo feliz , un ignorante , para vivir abstraído del mundo , jamás. Eso es de cobardes. Hay que afrontar los problemas e intentar solucionarlos , y para eso , escogería la vida de un insatisfecho que es consciente de todo , antes que la vida de un pobre cerdo preocupado sólo en comer y revolcarse en el barro.

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