Filosofía y democracia


Hay una relación muy estrecha entre filosofía y democracia, porque la democracia ha favorecido siempre la libertad de expresión y el espíritu crítico, que son requisitos fundamentales para la práctica de la filosofía.

En la antigua Grecia, donde surgieron la democracia y la filosofía, la deliberación pública acerca de los asuntos sociales favoreció el desarrollo de la argumentación, porque argumentar bien era indispensable para conseguir que las propuestas propias fueran aceptadas en la *ekklesia* o asamblea ciudadana. De ahí que se hiciera necesario el conocimiento de la lógica o arte de razonar bien, pero también de la retórica o arte de la persuasión, porque el hombre es también emoción, no solo razón, y se le convence a través de los sentimientos, lo que tiene a veces sus inconvenientes.

La escuela sofística se especializó en la enseñanza de este arte retórico y Sócrates se enfrentó a ella
en nombre de la verdad. Su discípulo Platón imaginó un interesante experimento mental. Supuso a la humanidad encadenada al fondo de una oscura caverna, tomando las sombras y simulacros por única y verdadera realidad. La situación de esa humanidad encadenada vale para describir a todos aquellos que viven prisioneros de sus prejuicios o de los prejuicios de otros, encantados por el hechizo de las palabras o de las apariencias. Solo el hombre que se libera es capaz de contemplar las cosas mismas, la verdad. Este hombre representa al filósofo, al que Platón quería hacer dirigente de una aristocrática sociedad ideal, poco proclive, paradójicamente a la libertad de pensamiento.

Comentarios

  1. En este texto se explica las relaciones entre filosofía y democracia, ambas surgidas en la antigua Grecia y cuyos pilares básicos son la libertad de expresión y el espíritu crítico.

    Gracias al nacimiento de la filosofía y democracia, las personas empiezan a opinar y reflexionar por sí mismas, por lo que da lugar a la deliberación pública que favoreció el desarrollo de la argumentación.

    Dentro de la argumentación podemos diferenciar dos pilares básicos que son la lógica y la retórica, la primera entendida como el “el arte de razonar bien”, basado en argumentos objetivos y la segunda como “el arte de la persuasión” es decir, hace mención a los sentimientos de las personas para intentar que actúen o piensen de acuerdo a nuestro favor.

    Para concluir, esto demuestra que las personas no somos solo lógica, seres objetivos, sino que tenemos sentimientos y por ello a veces es necesario recurrir a la retórica para persuadir.


    María Villarreal Palomo
    1ºA Bachillerato

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