La práctica de la filosofía



Estos son los tres procedimientos esenciales de la filosofía:

  • Problematización
  • Conceptualización
  • Argumentación

Problematización
Se trata de convertir en problema lo que, aparentemente, no lo es: las ideas o creencias que damos por supuestas, las costumbres recibidas a través de la educación. Sócrates fue el gran maestro de la problematización. Muchas de las teorías corrientes de su tiempo eran sometidas por Sócrates a su ironía y su mayéutica. Sócrates trataba irónicamente de «sabios» a sus interlocutores, él aparecía como ignorante, pero pidiendo explicaciones e ilustración de estos sabios, sacaba a la luz sus contradicciones y que en realidad no sabían lo que decían saber. Es decir, que su saber era un conjunto de prejuicios.

Conceptualización
El objetivo es pensar mejor con estas herramientas o piezas esenciales del pensamiento que son los conceptos. Consiste en la aclaración y precisión de los conceptos que empleamos en el lenguaje corriente, en el lenguaje de la vida cotidiana, que suelen ser demasiado vagos y generales.

Argumentación
La filosofía, como hemos visto, no se ocupa de opinar, sino de exponer puntos de vista o ideas debidamente fundamentados. El diálogo de los filósofos se resuelve siempre en el tribunal de la razón.

Actividad: problematiza una cuestión, un tema, un asunto; aclara un concepto; por un ejemplo de argumentación.

Comentarios

  1. LOS PROCEDIMIENTOS ESENCIALES DE LA FILOSOFÍA
    Los tres procedimientos esenciales de la filosofía son la problematización (ciencia que complica las cosas que todos saben), la conceptualización (construcción de ideas abstractas a partir de la experiencia observada o vivida, en definitiva nuestra comprensión consciente del mundo) y la argumentación (exposición de una tesis apoyada o rebatida por la razón).
    Esto reduce la filosofía a un proceso de formalización, la base de todo proceso de formalización siempre es la construcción, las formas obtenidas se van purificando con el paso del tiempo y al aparecer nuevos materiales de construcción se trasladan a éstos, a menudo perdiendo contenido. El problema es que todo proceso puede desembocar en un bien o en la destrucción de algo. ¿Acaso no problematizaron al arte o el voto de la mujer o el ateísmo? Todos se basaban en argumentos que razonaban un supuestamente un problema que podía afectar en gran medida a una sociedad “pulcra” de ateos. Tantos siglos perdidos por una filosofía trasformada en una ideología que evitaba su propia naturaleza, problematizar, conceptualizar y argumentar, es algo tan peligroso como beneficioso a estado individual.
    La filosofía en lo personal me fascina al fin y al cabo es lo que me gusta del cine pensar. Pero todo tiene una distorsión que pronunciada con la suficiente contundencia en los demás acoge a sus huéspedes los cuales terminan agradeciendo la hospitalidad del otro punto de vista sin que estos se paren a reflexionar o dudar sobre las bases de la ideología. La filosofía puede terminar enfrentándose a sí misma.
    Realmente es difícil percibir que todo ser humano es capaz de realizar esto nos dejamos llevar por impresiones percibidas y establecemos una base a partir de unos principios. Somos incapaces individualmente de vivir sin prejuicios que destruyen algo tan hermoso como pensar y cuando una figura de autoridad nos invita a un caramelo suponemos que todo va a salir bien, en vez de preguntarnos porque vamos a un callejón oscuro sin salida hasta que ya es demasiado tarde.
    Lo que quiero demostrar es que todos somos capaces de realizar los tres procedimientos esenciales de la filosofía para bien o para mal y que al fin y al cabo estas bases son en sí respondidas por su propia naturaleza abstracta, que si no usamos en igual medida para todas las cuestiones que nos planteemos, pueden derivar en resultados fatales. Con esto no quiero decir que rechacemos a la reflexión sino que le prestemos más atención. Esto no es fácil al fin y al cabo hay temas que no problematizamos porque no nos interesa pero para eso tenemos los otros puntos de vista ya sea cogido del arte o como intercambio social. Al fin y al cabo no somos muchos los que planteamos el propio uso de la filosofía y todos podemos hacerlo, solo hay que ver la cara, la cruz y el canto.

    ÁLVARO PASTOR GARCÍA 1-BACH C

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