Lecciones para pensar mejor: razonamientos condicionales


Una de las herramientas principales de nuestro razonamiento es la que llamamos estructura condicional, es decir, la posibilidad de relacionar unos hechos que denominamos antecedentes con otros que denominamos consecuentes. Así sabemos que si todos los virus son inmunes a los antibióticos y descubrimos en un análisis que estamos afectados por un virus, no vale la pena perder el tiempo combatiendo nuestra infección con ellos. También, en sentido inverso, sabemos que si el cobre es conductor de la electricidad y tenemos un objeto que no sabemos de qué está hecho, si no es conductor podemos descartar que sea cobre.

La primera estructura de razonamiento es el modus ponendo ponens (el modo afirmativo del razonamiento condicional). La segunda el modus tollendo tollens (el modo negativo). Son formas válidas de razonar. Pero cuidado con sus imitaciones fraudulentas. Si alguien os asegura que con tal profesor se aprueba siempre que se estudie no podemos concluir que quien no estudie no aprobará (falacia del antecedente). Del mismo modo si alguien ha aprobado no puede concluirse necesariamente que haya estudiado (falacia del consecuente).






Un argumento es válido con la siguiente forma:
Si p entonces q, p luego q.
p y q valen por cualquier contenido que se quiera insertar, p es el antecedente y q el consecuente

Esta forma de razonamiento se llama «modus ponens».
Si eres un pez de colores, puedes andar en bicicleta. Y eres un pez de colores. Por tanto puedes andar en bicicleta.
El ostensible carácter absurdo de la primera premisa no afecta a la validez del argumento.


Pero el siguiente razonamiento
Si un vehículo se queda sin combustible deja de funcionar. Tu vehículo ha dejado de funcionar. Por tanto no tiene combustible.
Es falso por su estructura. Es la falacia de la afirmación del consecuente.
Si p entonces q, q entonces p.
Si ella me amara en secreto y no quisiera que su novio lo supiese, no contestaría mis cartas. Ella no contesta mis cartas, por tanto me ama y no quiere que su novio lo sepa.
Aunque las dos premisas sean verdaderas, la conclusión no necesariamente lo es. Es un non sequitur. Porque no se afirma que la única razón posible de la falta de respuesta sea un amor secreto. Existen numerosas explicaciones alternativas.
Si he comprado un automóvil mi cuenta del banco estará en rojo. Mi cuenta del banco está en rojo, por tanto me he comprado un automóvil.
Esta falacia parece correcta por su parecido con la estructura correcta. Pero no es la misma estructura. Lo mismo ocurre con la negación del antecedente.
Sin embargo, como hemos visto más arriba, es lógicamente correcta la negación del consecuente en el caso del Modus Tollens.
Si p entonces q, no q luego no p.
Si llueve las calles se mojan. Las calles están secas, por tanto no llueve.

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