Límites del conocimiento


La conciencia es lo que hace del problema mente-cuerpo algo realmente inextricable. No tenemos actualmente una concepción de lo que sería una explicación de la naturaleza física de un fenómeno mental. Sin la conciencia, el problema mente-cuerpo sería mucho menos interesante y, con ella, parece no tener solución. Porque comprendemos de manera muy pobre el rasgo más importante y característico de los fenómenos mentales conscientes.

Cada fenómeno subjetivo está conectado esencialmente con un solo punto de vista. Todos creemos que los murciélagos tienen experiencias. Pero, aunque estén relacionados con nosotros, tienen un aparato sensorial muy diferente. Perciben el mundo exterior básicamente por sónar o ecolocalización, detectando los reflejos, en los objetos a su paso, de sus propios chillidos de alta frecuencia. Con ello sus cerebros hacen determinaciones precisas de distancia, tamaño, forma, movimiento y textura, comparables a las que hacemos nosotros con nuestra vista. Pero en términos subjetivos no se parece a nada que de lo que podamos sentir o imaginar. ¿Qué quedaría de lo que se siente al ser murciélago si eliminamos el punto de vista del murciélago? ¿Hay algún método que nos permita extrapolarnos a la vida interior del murciélago? Nuestra propia experiencia nos ofrece el material básico para nuestra propia imaginación, cuyo campo es, por tanto, limitado. Imaginar solo me indica qué sería para mí comportarme como un murciélago. Pero si deseo saber qué siente un murciélago al ser un murciélago, me veo limitado por los recursos de mi propia mente, inadecuados para la tarea. Solo puedo verme como un murciélago sin cambiar mi estructura fundamental y solo conseguiré desarrollar una concepción esquemática de a qué se asemeja.

El problema, y esto es lo importante, también se da entre una persona y otra. El carácter subjetivo de una persona ciega y sorda de nacimiento no es accesible para mí, ni presumiblemente ella comprenderá el mío. Nosotros sabemos qué se siente al ser nosotros, pero solo eso.

En general, hay hechos para los cuales los humanos nunca tendremos los conceptos necesarios que permitan representarlos o comprenderlos. Hay hechos que no consisten en la verdad de proposiciones expresables en un lenguaje humano. Adoptar el punto de vista del otro solo es posible para alguien que sea suficientemente similar al objeto de la atribución. Incluso para las otras personas, la comprensión de lo que se siente al ser ellos es solo parcial. Entre especies diferentes la comprensión es parcial en grado mayor aún.

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