¿De qué podemos estar seguros?

El hombre volador de Ibn Sina (s. XI) flota en el aire, con los ojos vendados, sin tocar nada, sin recibir ninguna información de sus sentidos, aún así es consciente de que existe. Lo que existe, según Avicena, es al alma del hombre.

Descartes presentó un experimento parecido, el de un demonio maligno que engañaba a sus sentidos. El objetivo era descartar todo aquello de lo que se pudiera dudar.  Y de lo único que no se puede dudar es de la mente.

En la década de 1970, Robert Nozick, imaginó su máquina de las experiencias, a las que se conectan todos aquellos que quieren vivir en una situación permanente de goce artificial. Hilary Putnam, en la década de 1980, retomó este experimento conceptual: supongamos que existimos como cerebros en una cubeta, conectados a un ordenador que nos hace pensar que experimentamos el mundo que nos rodea, pero se trata solo de señales eléctricas. En Matrix, unos ordenadores con conciencia controlan las mentes de los humanos haciendo que crean en un mundo libre virtual en lugar de en su cautividad real.

A pesar de su posible inautencidad, de su carácter virtual, lo que la mente experimenta no puede ponerse en duda. Por mucho que pueda dudarse de su realidad.


Mira en este enlace la información que contiene sobre la máquina de las experiencias de Nozick y razona si querrías conectarte a ella o no. 

Comentarios

  1. Personalmente me caben pocas dudas respecto a la pregunta. Mi respuesta es no. En parte recuerda a la reflexión del cerdo feliz de Popper. Los seres humanos valoramos la realidad por encima de todo, aunque esta lleve intrínseca el sufrimiento. Así pues, trabajamos por la justicia y nos gusta que nos sea aplicada (a pesar de que nosotros no la apliquemos en muchos de los casos), y la justicia es un producto directo de la presencia de su contrario, la injusticia.
    Es por ello que no me conectaría a una máquina que me asegura unas vivencias maravillosas cuando lo más posible es que cuando hayan transcurrido un cierto número de ellas, la línea entre lo maravilloso y lo corriente se vuelva muy fina. Lo bueno sería rutina y todo acaba por aburrirnos.
    Como conclusión, quisiese resaltar que es la realidad que vivimos lo único que poseemos. Es por ello que el ser humano la valora a pesar de sufrirla. Es el escenario donde convivimos y despertar de él supondría ‘’romper los esquemas’’ y entrar a un mundo desconocido. Lo desconocido asusta, quizás esa sea otra de las razones por las que preferimos no ser conectados.
    CLARA VALIDIEZ VÁZQUEZ, 1A

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  2. ¿ De qué podemos estar seguro ?
    Esta pregunta no nos responde de manera sincera, por lo menos en algunos casos sabemos que es imposible estar seguro de tantas cosas que nos rodean. Podemos estar seguro de aquellas cosas que sabemos que no tenemos dificultad de realizar, pero aquellas que no conocemos a fondo, nos provoca una inquietud y no nos deja estar seguro de nosotros mismos.

    Nos hace dudar de lo que es la realidad y que si de verdad estamos haciendo una cosa que a la larga puede que nos pase factura o no, NO me conectaría a la maquina por el simple de hecho que las personas no somos perfectas, y corregir es de sabios, lo que a veces es mejor no estar seguro y arriesgarte, a que te salga o bien o mal, pero claro es mas fácil acomodarte a lo que es seguro de verdad, cuando no experimentas, no sabes lo que te puede hacer estar seguro o no.

    Para finalizar, cada uno de nosotros tiene un punto de vista diferente, pero quien no arriesga no gana, por lo que tienes dos opciones, o te quedas sentado y siempre vives del cuento, o sales y cometes errores para saber de lo que estas seguro o no.

    PABLO SANCHEZ FARGALLO 1ºA BACHILLERATO.

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  3. Ninguna de las dos estaríamos dispuestas a conectarnos a dicha máquina. Estamos de acuerdo con que los seres humanos aman la verdadera realidad, y si ésta dependiese de la máquina no existiría. ¿Por qué? Porque solo experimentaríamos buenas sensaciones; no podríamos apreciarlas porque no tendríamos nada con lo que comparar.
    Cuando todo empieza a ser monótono, empieza a ser aburrido. Nadie quiere una vida de la que pueda llegar a aburrirse. También es cierto que amamos la justicia; nos gusta que nos valoren por lo que somos y que nos diferencien de los demás por eso mismo. En ésta máquina alguien nos controlaría y, posiblemente, tendría sus preferencias como toda persona. ¿Nos gusta la igualdad si la compartimos con personas malas? No. La máquina no funcionaría.

    Ana Merino Algaba y Sabrina Menéndez. 1ºBach C.

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  4. Si me ofrecieran utilizar esa máquina mi respuesta sería que no. Simplemente por el hecho de que todo lo que me rodearía en ese mundo virtual sería desconocido. Además mis experiencias, las personas que conociera y todo lo que viese o sintiera en aquel mundo no sería real. Aunque desde el punto de vista de una persona, la cual no le encuentra sentido a su vida, sin metas que cumplir y que necesita algo nuevo para ser feliz porque no cree en sí mismo, la máquina de Nozick puede ser una buena oportunidad para lograr en ese mundo de ficción lo que no sabía encontrar en la realidad. Personalmente yo no lo haría porque todo lo excepcional con el tiempo puede parecerte común y creo que cada personas tiene la posibilidad de ser feliz en la realidad, por lo que no necesita ninguna máquina.
    José Martín Medina.

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  5. Esta máquina es simplemente un intento de reducir aún más nuestra humanidad, creando personas cuyos placeres sean falsos, inventados por otros para distraernos de los problemas. Conectarnos a esta máquina, sería como ponernos un gafas opacas para dejar de ver el mundo tal y como es. Crear experiencias de forma artificial es un paso hacia atrás en nuestras vidas. Si no podemos sentir y crear recuerdos por nosotros mismos, ¿qué queda de nosotros? Las personas debemos experimentar por nosotros mismos para aprender, si una máquina lo hace por nosotros nos convertimos en dependientes de esa máquina. También chocamos de frente con la cuestión de la verdadera felicidad. Una realidad falsa, simulada y que nos aísla de nuestro alrededor… La situación sería como en la Alegoría de la Caverna de Platón, en la que solo podemos ver lo que otros quieren que veamos. ¿De verdad una felicidad basada en mentiras podría ser más válida que la verdadera felicidad? De hecho, NO. Debemos encontrar lo que nos hace felices de forma propia, sin ningún tipo de trampa que nos perjudique. Sólo la felicidad encontrada a través de la reflexión es verdadera. La forma propuesta sería un vil engaño que nos llevaría derechos al fracaso y vivir en una mentira, una mentira de la que sería difícil despertar. Aunque la realidad pudiese ser mucho más dura que el mundo creado por el simulador, debemos enfrentarnos a ella y encontrar nuestro lugar. Optar por la máquina significaría cobardía, miedo a la verdad, huir de lo que nos duele en vez de superarlo, en definitiva, esconderse de la realidad.

    Celia Rodríguez y Fran Sivianes 1º Bach A

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