¿Percibimos las cosas tal y como son?




Los sentidos nos proporcionan información de nuestro entorno. La percepción es esencial en nuestra vida, ya que nos facilita información sobre el mundo y permite nuestra adaptación al medio.

Si esta adaptación se produce, es lógico pensar, que dicha información es veraz. Podemos suponer que los sentidos y las capacidades de razonamiento que poseemos no habrían sido seleccionados por la evolución si de hecho no funcionaran. El mundo es responsable de nuestra mente, y ésta de representar el mundo. Si no lo hiciera verazmente, no habríamos sobrevivido. Este planteamiento pone el énfasis en la coherencia estructural de nuestro sistema cotidiano de creencias, en el que las partes se apoyan las unas a las otras. Percibimos el mundo con nuestros sentidos y lo comprendemos e interpretamos por medio de nuestro entendimiento. Estamos convencidos de que el mundo no es una alucinación porque la realidad (al contrario de lo que muchas veces pensáis) parece ser la misma para todos: la mayor parte de las veces no hay contradicciones entre lo que yo percibo y lo que otros dicen percibir —con la excepción de los llamados locos, pero ése es otro asunto—. Esta coherencia entre nuestras percepciones y las ajenas nos conduce a la idea de una realidad externa, un mundo objetivo e independiente del sujeto que observa.

¿Podría todo esto ser un sueño? Tal vez podríamos responder que los acontecimientos de la vida cotidiana poseen una amplitud y una coherencia que se halla ausente en los sueños. Y ya solo el hecho de plantearnos esa posibilidad implica la existencia de la vigilia. Nadie puede plantearse la posibilidad de esa ilusión onírica sin el conocimiento de la vigilia. No hay moneda falsa sin la verdadera.

Eso no obsta para reconocer que la información captada por nuestros sentidos tiene que ser procesada por nuestra mente para reconstruir una imagen de la realidad. Percibir, no es un proceso simple y pasivo, es atribuir significado a un conjunto de sensaciones. Y en este proceso complejo y configurativo encontramos un conjunto de leyes rectoras que explican por qué agrupamos unos estímulos con otros formando una figura.

- Continuidad de la figura
- Proximidad o agrupamiento según la mínima distancia
- Semejanza o agrupamiento de clase
- Contraste o percepción contextual o relativa
- Cierre o configuración

Comentarios

  1. Para mí, la realidad es todo aquello que percibimos mediante los sentidos, pero, tal y como nos indicaron filósofos como Descartes, Hume o Kant los sentidos nos engañan en muchas ocasiones, y esto es fácilmente demostrable gracias a la ciencia. Nosotros percibimos la realidad, todo lo que nos rodea mediante los sentidos, es decir, percibimos una idea equivocada de todo lo que en realidad existe. El no poder fiarnos con certeza de nuestros sentidos, hace que dudemos de todo lo que nos envuelve, ya que ¿puedo afirmar que en este preciso instante yo este despierta escribiendo esto? ¿O tal vez estoy soñando?
    En mi opinión el concepto de realidad no es universal, pues no todos percibimos la realidad igual. Así mismo, para mí, el concepto de verdad absoluta no existe. Bien es cierto que está científicamente probado que las matemáticas son una ciencia exacta, que son verdaderas, eso sé que es verdad. Pero… todo lo que me rodea, todas las personas de mí alrededor… ¿Todos nos vemos y nos oímos igual? ¿Acaso nunca nos hemos preguntado cómo nos ven los demás? Cada uno tiene una forma de percibir las cosas, y, por tanto, la verdad es probable (cada uno me ve de una manera distinta).
    Por tanto, ¿podemos llegar a conocer la verdadera realidad? desde mi punto de vista, no.
    MARTA GALIANO GUZMÁN 1ª BACHILLERATO

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