¿Vemos lo que vemos?

A través de la percepción solo recibimos nuestras propias impresiones.

El hombre puede reconocer como real solamente lo que es capaz de presentarse ante él. Pero nuestra capacidad de presentarnos las cosas es limitada por ciertas formas de recepción, imaginación y pensamiento que están inseparablemente ligadas a la naturaleza humana: nuestros sentidos, nuestras mentes, nuestros conceptos.

Nuestras mentes no son capaces de conocer un mundo que exista independientemente de ellas, es decir, el mundo de "las cosas en sí". Los sentidos, con sus capacidades y sus límites, e igual las formas espaciales y los conceptos (o categorías) participan en la construcción de los objetos de la percepción.


El lápiz sumergido en un vaso de agua, roto, existe en un espacio mental o fenoménico. Es una representación de la realidad. En el espacio conceptual existe la refracción de la luz.

Nunca vemos la realidad directamente, sino a través de las "ventanas" de nuestros sentidos y categorías conceptuales.
Pato, conejo.
Un mismo estímulo sensorial puede producir dos percepciones. La sensación no es percepción. La percepción va más allá de la información sensorial: la interpreta. Por tanto, la representación mental entraña un componente sensorial y otro cognitivo.




El rectángulo y el cubo inexistente.
Superficies subjetivas, existen solo en la mente, proceden de una inferencia inconsciente de carácter inductivo. La percepción es algo más que mera sensación: es sensación más inferencia.

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