Argumentos sobre la existencia de Dios


Los principales son los argumentos racionales o demostraciones. Argumentos como el ontológico de S. Anselmo, que dice que, puesto que todo ser humano tiene en su mente la existencia de Dios como ser perfecto, este ha de existir o entraríamos en la contradicción de negarle una perfección al propio ser perfecto (la de la existencia).

Los argumentos causales parten de la observación de los fenómenos, de la experiencia, a la que aplican el principio de causalidad (todo lo que existe tiene y es efecto de una causa anterior). Puesto que la causa primera de todo no puede ser causada, o caeríamos en un retorno infinito sin poder explicativo, es claro hay una primera causa incausada de todo lo que existe. Y esa causa especial es la causa divina, de la que depende toda la complejidad universal.

Hay también argumentos teleológicos (de telos, fin) que parten de la idea de orden universal. El orden manifiesta también la existencia de un principio ordenador. Un reloj encontrado en el bosque señala la existencia de un relojero igual que un universo ordenado la de su hacedor inteligente, pues parece absurdo pensar en el azar como principio de orden.

Relacionado con el anterior hay un argumento moral: la existencia de un orden moral del mundo nos conduce al postulado de un Dios garante del mismo, conciliador de la moralidad con la felicidad y la justicia.

Por supuesto, cada uno de estos argumentos ha encontrado sus contradictores.

El argumento ontológico porque se ocupa solo de una existencia conceptual y no real. Un billete de 500€ vale lo mismo en mi imaginación que en mi bolsillo (500), pero se trata de un valor conceptual, soy realmente más rico en el segundo caso que en el primero.

El argumento causal porque postula de la necesidad de una causa para todo y luego afirma que hay algo que no tiene causa (la causa primera).

El argumento teleológico porque pone en cuestión que este sea verdaderamente un mundo ordenado: en el mundo encontramos tanto orden (identificado con el bien) como desorden (al que se identifica con el mal).

Analiza estos argumentos e indica cuál es el que te parece más sólido.

Piensa: ¿Si Dios fuese omnipotente podría crear un ser más poderoso que él mismo?

Comentarios

  1. todos los argumetnos que proponen son muuuuuy debiles y vacios... definitivamente no existe argumento que ayude a este amigo imaginario

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  2. LA CREENCIA EN LA ENTIDAD

    La pregunta sobre la creación se ha dedicado a atormentar al humano desde que tiene capacidad de cuestión, atribuyéndosela a la divinidad cual lógica de control. Pero ¿acaso la ciencia otorga mejor razón? En un mundo donde la legitimación parece terminar siempre en un holocausto de dolor.

    Tomás De Aquino hablaba del movimiento en el universo, la teoría de la causa y del efecto, la lógica de que si las cosas existen, es porque algo las hizo existir en un principio de los tiempos, los diversos grados de perfección o bondad en las cosas, sólo pueden percibirse en contrastar con la perfección de la divinidad, el comportamiento de las cosas y animales sin conciencia ni leyes formales. Anselmo de Canterbury dice que Dios no es como la isla más perfecta que puedas imaginar, puesto que ésta permanece solo en la mente propia, mientras que Dios es una entidad presente en todas las civilizaciones e individuos en general. Todos ellos se arrodillan ante una idea, que por mucho que se expande, está por debajo de la ciencia y las teorías aprobadas por la no aparente evidencia.

    Nadie puede olvidar las atrocidades cometidas por la creencia en la entidad, pero ¿Acaso las creencias ajenas no aprueban imaginarias fronteras construidas en un mapamundi dibujado por potencias seguidoras de la política de Darwin? Desde el siglo XIX las muertes por la teórica de la evolución, las naciones que no sean competentes morirán, teoría que luego Bélgica, España, Francia, Inglaterra, entre otros continuarán, y que poco después nos inició en dos guerras presentes en todo el ámbito mundial.

    ¿Qué es ser superior?¿La inteligencia, la fuerza, la riqueza, la generosidad, la libertad, la abstracción, la creación, la pasión, la ciega creencia? ¿En qué debemos creer? ¿Cuál debe ser nuestro ideal?
    La idea de Dios también ha traído amor y prosperidad, tal y como expone Pascual, además de un modelo perfecto al que aspirar, pero si hay perfección, también hay superioridad y por consiguiente unos a otros se impondrán, intentarán dictar como actuar y a los que no se sublimen, los exiliarán de su idea de cordura y los tacharán de malestar mental, o de pereza inmadura. ¿Acaso el contexto es tan capaz de modificar la realidad, de hacernos bestias de la competencia con aires de superioridad?, quizás Nietzsche tenía razón, hay una realidad deshumanizada y Dios murió en la prisión de la armonía y de la calma, cuantos pretextos hacen falta para que salgamos a alzar la mano representando un intolerante símbolo de división entre almas y testigo del conflicto entre los presos de una misma celda, compartiendo condena.

    A lo mejor deberíamos reiniciarnos, si ya no creemos en Dioses paganos, también podemos olvidar las creencias y costumbres que rechazan al hermano de otro mundo ajeno, creencias cuyas aprendidas ideas no han elegido seguir, al igual que nosotros no hemos elegido la imposición de una puntual multiplicidad, no hemos elegido oprimir o matar sin antes contextualizar, el humano siempre justifica su mal.

    Estamos huyendo de la objetividad, que no somos un cuadro, una escultura, un libro, una película a la que fácilmente se pueda interpretar y puntuar, que la división cultural no debe afectar a emprender una amistad para transmitir una unión intertextual, que todas las ideologías nos permitan unir las soluciones a los fallos puntuales y evitar su prolongación temporal.

    Dudo de la existencia de Dios, como buenamente me ha enseñado la postmodernidad, pero si está sano y presente, no me cabe duda de que no le faltaban motivos, para hacernos diferentes, si aboga por la unión de todos los humanos como buenos partisanos de las raídas banderas de la patria de la libertad y de la primavera, antes de que sea demasiado tarde, deberíamos demostrarle que todos somos soldados que aunque pierdan la fe, nunca dan por perdido el combate.

    ÁLVARO PASTOR GARCÍA 1BACH C

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  3. La existencia de Dios ha sido siempre un manantial de discusiones y preguntas metafísicas. A pesar de la presencia de argumentos de toda clase, como los analizados a continuación, su existencia es siempre rebatida por razones aparentemente igual de válidas, e incluso en ocasiones, más convincentes.
    La razón ontológica es rebatible .Algo que es contradictorio es algo que carece de sentido. Sin embargo, lo que el ontólogo tacha como contradictorio, es el encuentro de dos ideas opuestas cargado de sentido. La existencia de una idea común en todos los cerebros humanos no le atribuye la cualidad de real, imaginemos que todo el planeta piensa que el océano es inmenso. Sin embargo, tiene fin, no todas las ciudades son costeras. ¿es eso una contradicción? ¿tachar de limitado a lo que en todas nuestras mentes figura como infinito?
    La complejidad universal proviene de la causalidad. Todo es en absoluto fruto de causa. Pero no es más que un círculo vicioso en el que la única salida es atribuirle a Dios la cualidad de incausado. En mi opinión, es un argumento fruto de la desesperación ante la contradicción que supone la creación del universo.
    Así pues, todo lo probable, por impensable que parezca, es susceptible de ocurrir. Es por ello que el mundo se rige por azar, y tachar a este como incapaz de crear orden es eliminar una probabilidad compleja e improbable que no deja de ser por ello posible. Por tanto, atriuir a Dios el orden basado en ese argumento, es inválido puesto que elimina hipótesis que no han sido comprobadas, lo que podría concluir desde un primer momento, en una conclusión errónea. En resumen, es cometer un error en el principio de una investigación, pues este podría transformarlo todo.
    Respecto a la moral, esta es fruto de años de ‘’pruebas a comportamientos’’ que nos han llevado a obtener el válido. El ser humano posee la capacidad de aprendizaje, y clasifica como desorden o mal lo que no le provoca satisfacción o resultado positivo. Por tanto, los conceptos siempre abstractos y ambiguos del bien y del mal no son más que el resultado de la observación. Esto es comprobable tras el nacimiento de un niño, pues este puede identificar el mal en un objeto por el simple hecho de haberse dañado con él, lo que hace el concepto de mal cambiante y de nuevo relativo. Por lo que descarta así la existencia de conceptos morales exactos.
    No obstante, si me viese obligada a apoyarme en uno de estos argumentos, escojo sin duda el de la causalidad. Porque la contradicción que este presenta provoca que inestabilidad en la relación causa-efecto. Una inestabilidad que lleva a buscar la solución en algo superior e incontrolable, como muchos de los problemas que se atribuyen a un Dios, ya que su magnitud ya sea conceptual o material no permite al ser humano abarcarlos.
    A modo de conclusión, a medida que avance al tiempo la existencia de Dios como explicación de algunos fenómenos será más cuestionable, puesto que muchos de los cuestionados en la antigüedad han sido resueltos por la ciencia.
    CLARA VALIDIEZ VÁZQUEZ, 1A

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