El puesto del ser humano en el universo

La vida es siempre tener que hacer algo en vista de las circunstancias en que estamos, tener que ocuparse con algo. Pero ese quehacer u ocupación que es en todo momento nuestra vida no nos es dado decidido, sino que tenemos que decidirlo nosotros. Para decidirlo necesitamos hacernos cuestión de él... Mas nuestro ser consiste, por lo pronto, en tener que estar en la circunstancia. De aquí que la ocupación con nuestro ser, al hacernos cuestión de él, lleva consigo hacernos cuestión de lo que nos rodea y envuelve.
Ortega y Gasset, J.: “Principios de matafísica según la razón vital”, en Obras completas VII. Madrid: Fundación José Ortega y Gasset, 2008, p. 631

El universo es todo cuanto hay, pero no sabemos en realidad tolo lo que hay ni si lo que hay forma un todo, es decir si está ordenado o no. No somos un ser más, con un modo de ser ya constituido, somos un ser que tiene que hacerse, un ser que tiene que “buscarse la vida”. No nacemos perfectamente adaptados al medio que nos rodea, a la circunstancia. Tenemos que elegir entre posibilidades y somos responsables de esas elecciones. Tenemos que realizarnos, pero en un mundo que no es en gran medida elegido, con las circunstancias sociales, culturales, económicas, materiales y corporales que nos han tocado en suerte. Pero, a diferencia de otros seres, podemos hacer proyectos, pensar y decidir cómo queremos vivir, y llevar a cabo acciones transformadoras de la realidad. Tenemos una inteligencia capaz de imaginar mundos posibles y de crear nuevas formas de entender el actual.

¿Cómo definirías tú el puesto del ser humano en el cosmos?

Comentarios

  1. Sea cual sea nuestro puesto en el Universo (asunto del que trataré más adelante), algo que tengo muy claro que es en nuestro espacio conocido (nuestro planeta) y a lo largo de nuestra historia hemos elegido horriblemente mal el camino, ya no solo matándonos con nuestra ignorancia e intolerancia los unos a los otros y provocándonos terribles heridas entre pueblos, sino que ahora también tenemos el poder de trasladar ese daño a todas las especies del planeta. Y vaya si lo estamos haciendo. Era improbable, casi imposible que la materia inerte pasara a la vida, que evolucionásemos durante miles de millones de años y pusiéramos todo nuestro empeño en sobrevivir para labrarnos un futuro y después de todo, lo consiguiéramos. Y así se lo estamos pagando a la madre naturaleza, ahogándola en basura humana. talándola, quemándola, arrasándola y matándola, al fin y al cabo.
    Pero no todo en nosotros es malo, tenemos una cualidad que increíble que nos beneficia: somos el ser que mejor se adapta a cualquier tipo de situación en la que se vea envuelto. Si fuimos capaces de soportar guerras, holocaustos, pestes, hambrunas, desastres naturales y hasta nuestra propia ignorancia, es que algo en nosotros mismos nos insta a luchar, a superar todo y como un ser que se ahoga, nadamos desesperadamente hacia la superficie entre todo el horror para encontrar una bocanada de aire que nos mantenga vivos. Y esa es la parte de nuestra especie que debería gobernar el mundo, los que luchan, los que se atreven, los que hacen algo por cambiarlo. Porque yo, escribiendo esto y el que lo está leyendo somos ciudadanos de un primer mundo relativamente bueno y con suerte, pero la mayoría no lo es. Y está en nuestra mano remendar los errores del pasado, ayudar a los que sufren de otro destino por el hecho de haber nacido en otra parte del mundo. Tenemos que sobrevivir y dejar vivir a la naturaleza o moriremos todos y arrastraremos a todo ser viviente con nosotros.

    Una vez despachado el tema de quiénes somos en nuestro entorno cercano queda la pregunta de quiénes somos respecto al Universo. Si la vida que hay fuera llega a contactar con nosotros o a venir aquí, sera un pueblo de tecnología tan superior a la nuestra que para ellos seremos seres primitivos, una tonta especie nada colaborativa que se pelea consigo misma como un niño enfadado en ve de buscar un bien común. Y para el resto de mundos de ahí fuera ni siquiera existimos, así que entre todo el vacío del espacio, no tenemos más sentido que el de perpetuar nuestra propia especie, cosa que no hacemos demasiado bien. En el cosmos somos un planeta normal en un sistema normal en una galaxia normal. Nada fuera de lo común, nada destacable, otra forma de vida de las millones que probablemente haya en el Universo. Como conclusión de esta reflexión, y yo diría más bien que que por suerte más que por desgracia, ninguna de nuestras acciones afectará al curso del cosmos. Podría inventarme alguna respuesta mágica, mística y heroica sobre nuestro importantísimo y vital papel para el Universo, ya que tan grandes nos creemos.Pero la realidad es que no, que somos una mota de polvo perdida en una oscura inmensidad y que como todo, estamos condenados a una extinción. Y está claro que el mundo seguirá su curso, que la vida no se para por nada.

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