Realismo e idealismo


El realismo sobre el mundo, sobre algo, implica que este algo existe y lo hace independientemente de nosotros: aunque nosotros no hubiéramos existido este algo existiría, y aunque dejáramos de existir entonces seguiría existiendo, porque su naturaleza no está determinada por la manera en que nosotros la concebimos.

Pero no somos realistas acercar de todos los aspectos de la realidad. Somos realistas acerca de los planetas, por ejemplo, pero irrealistas acerca de la moda.

A pesar de todo, puede decirse que, en términos generales, el realismo es nuestra concepción tácita acerca del mundo.


Claro que también sabemos, ya lo hemos dicho, que la información del mundo real, captada por nuestros sentidos, tiene que ser procesada por nuestra mente para reconstruir una imagen de la realidad. Y esto nos conduce al terreno del idealismo. Para el idealismo absoluto, la realidad que percibimos es un producto de la mente. Pero hay un idealismo crítico que lo que sostiene es que si bien todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, de ningún modo se infiere de ahí que todo se origine de la experiencia. Por el contrario, es muy posible que nuestro conocimiento empírico sea una combinación de aquello que recibimos a través de nuestros sentidos, y aquello que la capacidad de cognición proporciona por sí misma. Así, el conocimiento tiene dos fuentes: la sensibilidad y el entendimiento: “A través de la primera, los objetos nos son dados; a través del segundo, son pensados”. Esta es la posición de Kant.

Nuestro entendimiento se basa en ideas universalmente válidas y necesarias, como las que forman parte de las leyes y conocimientos científicos, y, sin embargo, universalidad y necesidad no se pueden derivan de la experiencia de los sentidos, que es siempre particular. Todos los conceptos con validez universal y necesaria son a priori. Como “todo efecto tiene una causa”, que no es algo que se deduzca de la experiencia, es la mente, provista de este principio a priori, la que busca una relación de causa a efecto en todo lo que percibe. El mundo es como lo percibimos porque así lo estructura nuestra mente. La mente humana es, por naturaleza, “arquitectónica”.

Todos los objetos de cualquier experiencia posible para nosotros son solo apariencias, meras representaciones. Espacio y tiempo no son propiedades de las cosas sino parte esencial de la estructura que nos permite entender el mundo. El mundo no tendría sentido sin una representación del espacio en el cual situar todos los objetos percibidos. El tiempo es una forma de percepción que nos permite ordenar nuestras experiencias sensoriales. Formas de percepción que permiten percibir de modo coherente el mundo exterior e interior. Pero el espacio y el tiempo y con ellos todas las apariencias no son cosas en sí, solo representaciones. No podemos conocer los objetos como cosas en sí, pero al menos tenemos la posibilidad de pensarlos como cosas en sí. De otro modo llegaríamos a la conclusión absurda de que puede haber apariencias sin algo que se aparezca.

Como diríamos en términos más actuales, nuestra mente tiene un software de procesamiento de datos y nacemos con él.


¿Cuál es tu posición con respecto a la controversia entre realismo e idealismo?

Comentarios

  1. Primero debemos conocer el significado de los dos conceptos. El idealismo es cuando el ser humano se inclina por ver las cosas de una manera ideal o perfecta. El realismo, por otra parte, tiende hacia una vista más pragmática y real de una situación. Los dos conceptos pueden, en términos simples, considerarse desde diferentes perspectivas, pero el idealismo se centra en “lo que podría ser” y el realismo se centra en” lo que realmente es”.
    En mi opinión estoy completamente de acuerdo en que el idealismo es lo que nosotros siempre captamos con nuestros ojos y nuestra mente lo construye de una forma que puede ser distinta a la que es, por eso no podemos decir que se trate de realismo ya que esto es como es de verdad.
    en el idealismo no se necesita de ningún intermediario, porque el pensamiento de lo pensado es inmediato, existiendo así una identidad entre el pensamiento y el yo, porque los pensamientos son indudables en cambio las cosas del exterior son dudosas.

    En el idealismo no se necesita de ningún intermediario, porque el pensamiento de lo pensado es inmediato, existiendo así una identidad entre el pensamiento y el yo, porque los pensamientos son indudables en cambio las cosas del exterior son dudosas. Y en cambio para los realistas las cosas están ahí, independientemente de mi y pueden llegar a ser conocidas por mi y contenidas en mis pensamientos.



    Jaime Mármol Torres

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